29-S: Yo no fui

            Soy licenciado en Periodismo, y a partir de noviembre seré uno más de ese tercio de jóvenes entre los 16 y los 29 años que están en el paro. El paro entre licenciados jóvenes es cada vez mayor, y parece que seguirá con unas tasas altas durante un tiempo. Mi experiencia laboral, como la de muchos otros, se basa en prácticas, prácticas y más prácticas en diferentes empresas: una televisión pública, una productora y una empresa sin relación alguna con mi carrera completan mi currículum. Algunas de estas prácticas han sido gratuitas. Pero hay situaciones mucho peores. Por ejemplo, está el caso de que, una vez terminas tu carrera, la empresa te inscriba en un curso para poder seguir contando contigo como becario, aunque trabajes las mismas horas que un trabajador de la empresa. Aunque ocupes su sitio. Aunque estés siendo explotado de forma legal.

            Lo mejor de todo es que el sistema de convenios universitarios fue creado en 1981 (Real Decreto 1497/1981, modificado por el 1845/1994), y ampliado por el gobierno de Felipe González, con el propósito de que las empresas contratasen a aquellos jóvenes a los que habían formado cuando estos acabasen la carrera. Pero ese sistema, que como idea fue estupenda, ha ido degenerando para acabar siendo una trituradora de becarios por parte de las empresas. Salen unos y entran otros, así durante años, y con suerte algunos se quedarán. En la situación de crisis económica, ese sistema se rompe en la última cadena y las altas en el mercado laboral universitario son muy, muy pocas.

            La huelga general organizada por Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores se ha basado en la reforma laboral, que incluye la nota negativa del abaratamiento del despido, en la bajada de sueldo a los funcionarios, que son esas personas con trabajo fijo para siempre gracias a una oposición, en el asunto de la congelación de pensiones –aunque las mínimas sí subirán-… pero nadie se ha preocupado lo más mínimo de los becarios universitarios. Ni se pregunta por ellos. Y, como a los taxistas o a los maquinistas del Metro, a mí me afecta lo mío, y no voy a apoyar una huelga iniciada por unos sindicatos a los que les damos igual los licenciados en paro, esos que el diario El País ha llamado, con un buen juego de palabras, personas pre-paradas.

 

            Además, no quiero estar relacionado de ninguna manera con algún tipo de apoyo a esos piquetes, mal llamados informativos en algunos casos, que evitan que las personas acudan libremente a su lugar de trabajo evitando la entrada a los mismos, sellando las cerraduras con silicona o tirando piedras a los autobuses. El 29-S yo fui a mi trabajo eventual. El 29-S yo no hice huelga.

Rubén V.

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