Donde dije digo, digo Díez

 

Crisis dentro de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), el partido de Rosa Diez.

 

Una incasable luchadora de las libertades y de la paz en el País Vasco. Esa es y será Rosa Diez y no debe olvidarse. No se puede caer en el mismo error, que seguramente este cayendo ella ahora mismo, de dejar de recordar el pasado. Unión, Progreso y Democracia (UPyD), el partido que comanda Díez, vive la que es su primera gran crisis desde que se constituyeran como grupo político en septiembre de 2007, tras la salida de la política vasca del Partido Socialista en donde había militado desde su juventud. La marcha de Mikel Buesa, una de las figuras más representativas de UPyD, y la suspensión que llevó a cabo el partido de 14 dirigentes del mismo por ser críticos con lo que estaba sucediendo dentro de la cúpula de la joven formación con representación en el Congreso de los Diputados, destaparon los problemas y las crisis.

 

Dos sucesos son especialmente denunciables en esta situación: la actuación de Rosa Díez y la estúpida estructura de actuación que residen dentro de los partidos políticos. En ese verano del 2007 Díez abandonó el PSOE por la política que se estaba realizando en el País Vasco y comentando que dejaba el partido “para poder defender con más eficacia y libertad las ideas por las que me afilié hace 30 años al PSOE”. Díez ha debido pensar que en esta ocasión han sido los 14 dirigentes de UPyD los que deben marcharse para defender esa “eficacia y libertad” que ella buscaba en el PSOE y por la que fue tan duramente criticada dentro de las filas socialistas por sus continuas críticas a los movimientos que realizó el partido.

 

La patada de Díez a los suyos es una perdida de memoria muy rápida. Si la dictadura bipartidista (Partido Popular y PSOE) que vivimos en la sociedad es asfixiante en muchos casos peor aún es la dictadura de sumisión y silencio que deben tener los integrantes de los partidos políticos en la actualidad. Un soplo de aire fresco fue la marcha de Diez del PSOE. Por fin alguien que veía que su partido no escogía el camino correcto alzaba la voz y ante los golpes recibidos optaba libremente por irse. Libertad que ahora no ha habido en UPyD y que confirma aún más que aquí, en la política, esta todo estructurado como una partida de ajedrez en la que al peón que se envalentona, rápidamente se le come. La política española está en crisis y si el PP o el PSOE son el mayor escaparate de ello,  que las pequeñas formaciones hagan lo mismo de poco ayuda a los ciudadanos, que al final son a los que representan.  Un partido joven y que hay que reconocer que despertó en parte de la sociedad mucha aceptación por aunar el lado de crítica al PSOE pero lejano de el extremismo del PP, y que incluso logró un diputado en las elecciones generales de 2008, puesto que ocupó su líder, Rosa Diez, no puede caer en tal vulgaridad por muy extendida que esté. Y parece que el fugaz ‘éxito’ de UPyD es lo que ‘envenenó’ a la vizcaína en el torbellino tan bien montado que es el Congreso y la política española en vez de mejorarlo. ¿Alguien ve diferencia en pertenecer a una secta y a un partido político? No puedes expresar tu disconformidad, todo viene dirigido desde arriba, debes ser leal total al partido… y una sucesión de normas que en pleno siglo XXI privan de la libertad ideológica del ser humano individual, sumándole a un grupo o masa. Y lo peor es que estos grupos son los que tienen que gobernarnos.

 

La actuación de los 14 dirigentes de UPyD quizá no sea adecuada y es posible que incluso no tengan razón, o sí, en sus quejas, pero es evidente que basta con leer las declaraciones de Rosa Diez tras todos esos movimientos para ver que no es aquella política que era y que se ha sumergido en las profundidades de los mezquinos mecanismos de la política actual. Díez comentó que “en todas las organizaciones jóvenes, como en todos los organismos vivos hay crisis de crecimiento” y a esto sumó que con estas crisis, dijo, “el organismo sale siempre fortalecido“. Palabras que huelen a rancio y antiguo y que, aunque también citaban a los disidentes a acudir al congreso del partido que tendrá lugar en Noviembre para escuchar sus quejas, parece llegar ya tarde, cuando el pastel ya ha estallado y con los críticos aferrándose al más que débil  artículo 8.3 de la Ley Orgánica de partidos políticos que intenta preservar los derechos dentro de las agrupaciones políticas. Quizá Rosa Diez debería tomar nota y realmente llevar a su partido a ser un partido moderno y sin restricciones y aprovechar ese tirón que obtuvo en las elecciones, gracias sobre todo a su propia imagen, y ceder en ese liderazgo básico para UPyD que no debe abandonar pero si retocar.

 

Jesús Ruiz

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