Los ‘leones’ en la final de la Copa del Rey

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Simba, tras pasar su peculiar travesía por el desierto huyendo de su pasado, acabó llegando a la selva. Su estancia allí le convertiría en adulto, haciéndole regresar a su reino para ser el Rey León.

Como el Athletic de Bilbao. Que tras 25 años, regresó el pasado miércoles a clasificarse para la final de la Copa del Rey. Los ‘leones’, aupados de forma magistral a ‘reyes’ por la afición que llenó San Mamés, arrollaron al Sevilla, retornando a esa línea triunfadora que históricamente ha tenido el equipo de Bilbao, y que hace tiempo que perdió.

 

Para cualquier amante del fútbol es fácil sentir lo diferente y especial que rodea al Athletic Club de Bilbao. Los de San Mamés no son un club normal. Y la sensación va más allá de que sea un equipo integrado sólo por jugadores españoles. Vascos para ser más exactos. Y que sea, aún junto con Real Madrid, FC Barcelona y Osasuna, uno de los cuatro clubes de fútbol, y no sociedad anónima deportiva, que todavía existe en nuestro país. El Athletic es un clásico. Por algo a su estadio se le conoce como ‘La Catedral’, y sin problemas podría jugar allí el Liverpool o el Arsenal como visitante, y formar parte de la liga del país que invento el fútbol, Inglaterra.

 

Un clásico del fútbol, un juego de niños jugado por hombres. Como Disney. Esa factoría cinematográfica que, dirigida a los niños, acaba cautivando también a los adultos. Y la historia en los últimos años del Athletic podría pertenecer perfectamente a una película de Disney.

Un quinto puesto en 2004 y un segundo en 1999, han sido sus máximos logros desde 1984 donde consiguió ganar la Liga y la Copa del Rey, con Javier Clemente en el banquillo ‘rojiblanco’.

 

El 13 de Mayo, ante el Barcelona, y en principio en el estadio de Mestalla (Valencia), el Athletic volverá a jugar una final, 25 años después de que disputase la última, y 24 años desde que se la ganase al Barcelona, que será su rival otra vez (los dos conjuntos son los que más Copas suman en España, 24 los ‘blaugranas’, 23 los vacos). Como aquel pequeño león que creció en la selva alimentándose de bichos y otras ‘delicatessen’, este equipo encontró a su particular Timón (o  Pumba), en el entrenador Joaquín Caparrós, que aúna la garra y la fuerza, con esa honestidad y buen rollo que tenían la peculiar pareja del ‘Hakuna Matata’.  Justo lo que necesitaba este equipo tras vivir, nunca mejor dicho, en un largo desierto, sin saber muy bien donde ir y que hacer, y si seguir con su histórica política de fichajes. Pero apoyado en todo momento por su afición, que con crisis deportivas y crisis sociales no ha dejado en ningún momento de llenar ‘La Catedral’, y estar con los suyos.

 

reyleonbilobao88881Fue difícil adaptarse para un equipo con una idiosincrasia tan particular, al nuevo mercado de fichajes de extranjeros y comunitarios, y sobre todo, de millones y millones de euros. Pero tras su ‘trabaja y se feliz’ del ‘Jabalí’ Jokin Caparrós, ha conseguido hacer renacer todo lo que antiguamente caracterizaba a los jugadores bilbaínos.  En la semifinal, el Sevilla del presidente Del Nido, que bien parece al villano del film de Disney (Scar), aparecía en Bilbao, con un 1-0 a favor y con ganas de aguar la fiesta de los seguidores ‘rojiblancos’ que llevaban más de un mes preparando esta cita, y esperaban a las peligrosas ‘hienas’, de Kanoute, Navas, Capel, etc. Incluso Del Nido, en un intento de motivar más a los suyos, soltó aquello de “Nos vamos a comer al león desde la melena hasta la cola”, logrando animar más al león hambriento.  Las gradas de San Mamés le contestaron jocosamente cantando tras la victoria aquello de “Cómeme el rabo, Del Nido cómeme el rabo”. Y Fernando Llorente, del que el presidente del Sevilla admitió no preocuparle en absoluto, también le contesto con un gol y parte fundamental de los otros dos que metió el Athletic, y que hicieron el 3-0.

 

Fernando Llorente se transformó en la figura de ese Simba que necesitaba su equipo. El navarro criado futbolísticamente en Lezama, es el león perfecto para liderar este gran proyecto. Calidad, fuerza, gol y un físico prodigioso, le hicieron destacar como el protagonista de Disney, en sus jóvenes comienzos, para vivir después una época de maduración y crecimiento (su particular estancia en el desierto) para estar ahora en un nivel que le permite incluso ser el tercer delantero de la Selección española, convocado ya por Vicente del Bosque.

 

Esa aura de magia que tiene el mundo Disney es aplicable a lo que se siente cuando se visiona un encuentro en San Mamés. Ya tuvieron a su Peter Pan con Julen Guerrero, Luís Fernandez hizo de Aristogato, Valverde pareció ser el genio de Aladdin y para vencer al Barcelona en la final necesitarán el poder divino que tenía Hércules, al hada madrina de Cenicienta, a un Pepito Grillo que les aconseje bien, o incluso que algún jugador se erija en Robin Hood y robe al ‘rico’ Barça. Pero lo que más querrá este Rey León, es que como en Blancanieves o en La Bella Durmiente, aparezca no el Príncipe si no el Rey, y en vez de un beso les de la Copa, no para despertarles, si no para seguir haciéndoles soñar.

 

Jesús Ruiz

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