EL AMARILLISMO INVADE LA INFORMACIÓN

Hay muchos casos en los que los grandes Medios de Comunicación se saltan los límites de la autorregulación y no actúan éticamente. Uno de esos casos se ha vivido las últimas semanas. En El Ocho no hemos informado aún sobre nada relativo a la desaparición y muerte de la joven Marta del Castillo, ya que, aunque las evidencias son muy claras, aún no ha habido un juicio que ‘certifique’ todo, por decirlo de alguna manera. Las televisiones han basado en este lamentable suceso su programación informativa y no informativa…hasta la semana pasada. Marta del Castillo hoy en día no renta tanto informativamente, parece ser, puesto que ya ni Telecinco, ni Antena 3, ni El País o El Mundo le dan tanta cabida al hecho, cuando aún no se ha encontrado el cuerpo de la joven, en algún lado del Guadalquivir. Pero, ¿qué ha ocurrido las últimas semanas? El marujeo se ha adueñado de un caso especialmente grave, y se pide, en ocasiones como esta, que se legisle a base de sucesos. Programas de televisión han entrevistado a la actual novia del principal sospechoso, que a su vez era la ex pareja sentimental de la joven Marta. Hasta ahí, se puede ver algo deleznable en ello, el hecho de querer conseguir audiencia, porque la tele, no lo olvidemos, es audiencia y publicidad.

O lo que es -tristemente- lo mismo: dinero. A esto hay que añadir otra cosa: la niña en cuestión es menor de edad, por lo que tienen que haber sido sus padres, a los cuales me abstendré de calificar, quienes han tenido que dar permiso para dicha entrevista. Para más inri, fue su madre quien la acompañó a su primera entrevista en Telecinco, en el programa Rojo y Negro. Pero, como digo, no entraré en valoraciones morales sobre sus padres. El hecho es que los Medios han formado su gran ‘circo’ alrededor del asesinato, y tras varias semanas siendo apertura de informativos cada paso que se daba, ya sea por parte de la policía o de la familia, ahora Marta del Castillo, como tema, no renta tanto, no es una ‘imagen’, que es lo que se busca en el periodismo audiovisual actual. ¿Este periodismo es el que exige la gente? ¿Qué responsabilidad tenemos quienes nos informamos por televisión? En periodismo escrito y radiofónico, la ‘porquería’ no es tan grande, en el sentido de vender lo que sea, aunque solo sean rumores o hechos sin constatación ninguna.

El caso más evidente de lo que aquí escribo es la desaparición de Yeremi Vargas. El niño canario desapareció hace casi dos años (10 de marzo) en Vecindario. Al igual que Sara Morales, que desapareció en Escaleritas en la noche del 30 de julio de ¡¡2006!! En ambos casos, los cuerpos siguen sin aparecer, por lo que su muerte no se puede confirmar, y ojalá ninguno de los dos hayan corrido esa suerte, aunque es difícil pensar lo contrario. Pero lo que está claro es que la prensa los ha rescatado del olvido a raíz del caso de Marta, al igual que ocurrió en su día con la pequeña Mari Luz. Al final, todos estos casos acaban siendo simples antecedentes que llenan vídeos en los informativos. Según fuentes, cada año se denuncian cerca de 8.000 casos de desapariciones, siendo 200 de ellas menores de edad. Siguiendo con cifras, en la actualidad (a 3 de febrero) hay 11.936 personas desaparecidas.

Todos estos casos caen en el ‘olvido’ mediático en cuanto hay otro tipo de información que dar, que sea más morbosa. Los más fundamentalistas del periodismo, entre los que no se halla ningún integrante de El Ocho, opinarán que cada noticia tiene un tiempo de duración, pero la ética y la moral obliga a cualquier persona a no querer beneficiarse de alguna manera del mal ajeno. Todos merecen el mismo espacio, sin embargo, el 99,9% de ellos no lo tiene. La telebasura es lo que tiene, y convertir informativos en una consecución de imágenes impactantes que enganchen al espectador, no es la solución. Y es aquí donde encontramos el gran problema. Los directivos de las televisiones se escudan en que la gente ve los programas que tienen, y les gusta, por lo que siguen en esa línea. Los espectadores se protegen diciendo, normalmente, que es lo único que ‘echan’, por lo que lo ven casi ‘obligados.

A los primeros habría que decirles que si emiten otra cosa, todas las cadenas porque si no, no serviría de nada, la gente se acostumbrará y lo verá. A la audiencia, decirles que también existen los libros, la música, pasear…muchas cosas que impide a uno escudarse en ese tipo de argumentos. La televisión tendría que ser plataforma, como a veces lo es, para prevenir y advertir de los peligros, sin llegar al límite del alarmismo, y en los casos de desapariciones, usar menos el ‘amarillismo’ e informar de una forma seria y verídica.  

 

Rubén V.

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Comments
One Response to “EL AMARILLISMO INVADE LA INFORMACIÓN”
  1. galdonista dice:

    Más que cierto todo lo dicho en este artículo, es lamentable como todo el mundo se aprovecha de estos sucesos y además los demás parece que tenemos que verlo como normal, lamentable.

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