La justicia seguirá igual

mariano_fernandez_bermejo888888888Mariano Fernández Bermejo cesó esta semana su labor como Ministro de Justicia tras presentar la dimisión al presidente Zapatero que aceptó la misma. Como siempre dentro de la corrompida vida de los partidos políticos quedará en el aire si la decisión de Bermejo fue tomada de “motu proprio” o por el contrario fue el Gobierno y el PSOE en decisión conjunto quien decidió que la etapa de uno de los ministros más polémicos de los mandatos del talante llegará a su fin.

Dimisiones en estas esferas políticas vienen seguidas de fondo por mucho más que lo que vemos en el escaparte público. La ya famosa cacería de amigos que juntó entre otros a Bermejo con el juez Garzón, pareció ser el desencadenante final para que el Ministro tuviese que dimitir. Pero los problemas en la administración de Justicia venían de lejos. Bajó su mandato en Justicia se ha dado la primera e histórica primera huelgas de jueces y magistrados de nuestro país, demandado mejoras estructurales en el organismo, lo que supuso un hito negativo muy importante.

 

Por lo tanto la dimisión de Bermejo parece lógica y normal dado el estado de malestar en el sector con su gestión. E incluso admirable, ya que los políticos suelen mostrarse reticentes a dejar el poder, si no fuese porque las razones que dio para justificar su decisión fue la de que veía que se estaba convirtiendo en un foco de críticas por parte de la oposición que desviaban el buen curso político del gobierno. Que fácil hubiese sido decir que ha realizado una mala administración de la cartea judicial, pero no, así son la mayoría de los políticos.

 

Veintidós son con Bermejo los ministros que han dimitido durante la democracia española desde que en 1977 Gabriel Pita da Veiga, militar franquista y ministro de marina,  iniciase las dimisiones al estar en desacuerdo con la legalización del PCE que realizó el gobierno de Adolfo Suárez. Con Felipe González se elevó el número ya que en  trece años dimitieron diez ministros, siendo el caso mas sonado la renuncia de Alfonso Guerra, con el escándalo de los negocios de su hermano. Muchos ministros han dimitido por motivos personales o para presentarse a elecciones por comunidades, como el caso de Manuel Chaves en 1992 que dejó trabajo para presentarse a la  las elecciones de la Junta de Andalucía. Pero la etapa Gonzalez está cargada de dimisiones obligadas por ‘pilladas’ monumentales en casos como las escuchas ilegales del CESID, la fuga de Roldán o desfalcos de gran magnitud. En el posterior gobierno de Aznar solo Manuel Pimentel cesó en su puesto por presiones políticas y no por casos personales como los de Abel Matute o Eduardo Serra. Y ya en la época del talante Bono por decisión propia y Montilla y Aguilar para presentarse a las elecciones de Cataluña y Canarias respectivamente, han sumado junto con Bermejo los veintidós que han renunciado a su cargo, y el cuarto en el gobierno de Zapatero, que parecen pocos. Algunos como se ve por obligación , otros por motivos ajenos a la política y otros por vergüenza o desvergüenza, cuando lo más normal en el ser humano es equivocarse, y debería ser también reconocerlo.

 

Por cierto, Rajoy reconoció la buena noticia que era la marcha de Bermejo, pero quedó absolutamente delatado al seguir comentando y completar su alegría con la tremenda frase de que un político no puede comportarse como un particular, refiriéndose al tema de la cacería de Bermejo y Garzón.  Dudo si Mariano Rajo reflexionó sus palabras, pero si es así, creo que debería entonces pedir la dimisión en bloque de todo su partido en Madrid, dado el vergonzoso caso de espionajes e irregularidades que se ha destapado y en el que los miembros de su partido se comportaron como particulares fraudulentos y no como políticos honrados, si es que esto ultimo existe. Además, el ‘escándalo’ de la cacería es algo de un ámbito muy personal como para entrar a juzgarlo, y en el que se ha aprovechado para rematar a un ministro que estaba ya muy maltrecho  mientras que las voces críticas hacia el juez garzón han sido mucho menores. ¿Cuando se dará cuenta Garzón la imposibilidad que existe entre su cargo y ser un personaje mediático? Un juez debería brillar por su buen hacer, imparcialidad y un especial cuidado por pasar inadvertido en su vida privada y pública, cosa que Baltasar Garzón parece que no puede hacer.

Así que ya sin Bermejo, la sorpresa es que la Justicia de golpe y porrazo no ha mejorado. Vamos, que sigue todo igual de mal que antes de que llegase él, y tiene pinta de seguir por el mismo camino. Ni Bermejo, ni Garzón, ni los ciervos son las piezas que harán mejorar el terrible estado del sistema judicial en España, para eso se necesita una ‘cacería’ mucho mayor, de las que a los políticos no gustan, las de trabajar y mojarse de verdad.

 

 

Jesús Ruiz

 

 

 

 

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Comments
2 Responses to “La justicia seguirá igual”
  1. rajoyforever dice:

    Joderos que hemos recuperado Galicia!!!

    Viva España!

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