¡¡BASTA YA!!

                                       

 

Hace ya 23 días que comenzó una ofensiva israelí sobre el Estado palestino, tras unos cohetes lanzados, el día anterior al comienzo de la ofensiva, por Hamás, grupo terrorista palestino, a Israel, que provocó algunos heridos y dos muertos. La desproporción es patente cuando se está hablando de más de 1.300 muertos y 5.300 heridos palestinos por culpa de los ataques israelíes, que se han atrevido incluso a bombardear dos días a edificios oficiales de la ONU en Gaza, incluyendo una escuela donde murieron ocho personas, algunas de ellas niños.  En dicho colegio se refugiaban alrededor de 1.600 personas. Lo ‘mejor’ de todo es que Israel dijo oficialmente que el primer ataque fue un error, y un día más tarde atacó a otro de los edificios.

 

 

Este artículo no trata de defender a Palestina en su totalidad, que sí parcialmente, o las acciones de Hamás, que ni una coma irá para dicha causa. Trata de defender la igualdad y a la población palestina que sufre los daños ‘colaterales’ de un problema que viene de finales de los años 40, cuando, tras acabar la Segunda Guerra Mundial, Naciones Unidas ‘colocó’ y creó el Estado de Israel en una zona ocupada por palestinos, y dividió el Estado palestino en dos: Israel y Palestina, sin reconocer oficialmente al segundo. Desde entonces, Palestina, de buenas y malas maneras, ha tratado de recuperar dicho territorio. Si no se tiene esto en cuenta, jamás se podrá ver el tema desde una perspectiva algo más objetiva, aunque la objetividad aquí se antoja muy difícil o imposible.

Ayer, Israel declaraba una tregua unilateral, que horas más tarde ellos mismos rompieron para seguir atacando la franja de Gaza, dejando muerte y horror a su paso. Hoy, Hamás ha anunciado una tregua, y ha dado a Israel el plazo de una semana para retirar su ejército de la Franja, a lo que Israel ha ‘contestado’ retirando algunos de sus efectivos en la zona. Aunque no hay que obviar tampoco que el Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, ha dicho que la tregua “es frágil” y que no piensa retirar a su ejército de Gaza.

Pero aquí las preguntas son otras: ¿Por qué Estados Unidos no interviene para detener la masacre del pueblo palestino?; ¿Por qué Naciones Unidas no sanciona a Israel, cuando han atacado a edificios oficiales y están cometiendo asesinatos a diestro y siniestro?; ¿Podrá Obama, como nuevo presidente estadounidense, convencer a Olmert de que esos ataques no son de defensa propia?; ¿Querrá hacerlo?

 

 

Muchas son las esperanzas vertidas sobre Barack Obama para que interceda y detenga la masacre, que no lleva más que al camino del rencor, del odio, de un pueblo al que nadie, oficialmente, defiende. Sólo lleva a que los niños palestinos crezcan pensando que Israel es su enemigo. ¿No se da cuenta Israel de que están haciendo algo similar a lo que ellos sufrieron hace más de 60 años? Parece que Israel quiere buscar la paz en su Estado a base de liquidar a otro, y ese no será nunca el camino. Y la ‘Administración Bush’, que es parte importante en todo este asunto aunque parezca que no, se limitó a decir que la culpa de todo es de Hamás, que es uno de los evidentes responsables, pero no pidió a Israel que dejen en paz a esa gente -el pueblo palestino- que no tiene culpa alguna y que son quienes sufren las consecuencias.

 

 

En todo el mundo se han producido manifestaciones a favor de unos y otros, la última esta misma mañana en Madrid, donde miles de personas se han reunido para apoyar la defensa del pueblo de Israel contra los ataques de Hamás. Pero han añadido palabras que dan una imagen que no es la correcta. En un manifiesto leído, un chico de 16 años, que tiene a su familia en Israel, ha declarado que aborrecen a aquellos que “caminan al lado de encapuchados que portan armas y que legitiman una acción terrorista”. Esa imagen, no sé bien por qué, es la que se quiere dar de quienes apoyamos al Estado palestino, a ese Estado que, un buen día, gente ajena a ellos quiso que desapareciera por que sí. Legitimar el terrorismo por cualquier vía jamás será aceptable, pero olvidar al decir esas palabras que los miles de muertos y heridos son de un bando, y que no es precisamente del bando que recibe los ataques con cohetes caseros y piedras, parece una canallada, aunque luego lo traten de arreglar guardando un minuto de silencio por los muertos en ambos bandos. No quiero despreciar dos muertes que no se deberían de haber producido tampoco, pero como botón esta muestra de una noticia aparecida el 30 de diciembre del pasado año, en la que se escribía sobre los dos muertos israelíes por los ataques de Hamás durante tres días, periodo en el cual murieron 345 palestinos y hubo más de 1.600 heridos a manos de ataques israelíes en la Franja de Gaza. Miremos todas las muertes por igual, todas injustas, y no pensemos en una autodefensa del pueblo israelí que se basa en masacrar durante 23 días a miles de personas. Sólo así podremos entender la situación de ambos bandos, y sólo así la esperanza de que algún día ambos territorios convivan en paz podrá llegar.

 

Rubén V.

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