LA IMAGEN DE LA IGLESIA QUEDA EN ENTREDICHO

iglrsia888d8d8d8Esta semana la actualidad anda revuelta, entre otras cosas, con las relaciones de la Iglesia. El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid ha dado a conocer una sentencia por la cual el colegio público vallisoletano Macías Picabea tiene que retirar todos los símbolos religiosos que haya en sus instalaciones; esto, como era previsible, ha creado polémica. Además, el Presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, ha pedido a la sociedad española olvidar el pasado, en referencia a los hechos más crudos de la historia española -del siglo XX- que se han actualizado últimamente mediante la Ley de Memoria Histórica y las fallidas pretensiones del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, de encarcelar a los responsables de aquella Guerra. Aunque parezcan dos noticias completamente diferentes, la relación que mantienen ambas en este momento es muy grande.

 

 

España es un Estado aconfesional, por lo que cada uno debería poder elegir libremente y sin coacciones cuál es su religión, en el caso de que elija pertenecer a una religión, e incluso elegir la de sus hijos, por la nula capacidad de decidir que tiene un niño ante un bautizo o una comunión. No conozco ningún caso en el que un chico de nueve años haya pedido a sus padres no hacer la comunión, ya que suelen ver en ella -muchos, no todos- un acto en el que reciben regalos y poco más.

El asunto es que, para un niño que recibe una educación pública, el ver todos los días, durante sus años de vida más influenciables, símbolos católicos, puede suponerle un camino elegido de manera no libre, ya que la influencia puede ser muy grande. Y más aún cuando en España cada día más gente, y más niños, pertenecen a otras confesiones, o a ninguna, y no tienen por qué estar bajo dicha influencia en un colegio del Estado.

La Iglesia se escuda en que la mayoría de la gente pertenece al Catolicismo, lo cual no llega a ser cierto, porque el número de fieles practicantes muy bajo con respecto a la gente que ha recibido el bautismo y la comunión. Pero aunque fuese cierto, la mayoría no puede, en un país democrático, someter a las minorías, ya que éstas tienen el mismo derecho a ser representadas. Y la solución más sencilla para esto sería no representar ninguna de manera oficial, aunque es algo aún muy complicado por la importancia que tiene la Iglesia Católica, a la que la Constitución confiere una capacidad especial para su relación con el Estado.

 

 

En el otro tema, el asunto del olvido que pide la Iglesia, Rouco Varela hace gala de su memoria selectiva, tal y como publicaron el pasado martes 25 de noviembre nuestros compañeros del diario Público. En un reportaje de dicho diario aparecen datos esclarecedores de por qué la Iglesia pide olvidar, y qué es lo que quieren que se olvide. En 1.971, el cardenal Tarancón propuso pedir perdón por la ayuda que dio la Iglesia a la rebelión franquista, y en una votación por parte de la cúpula eclesiástica, el texto de Tarancón no consiguió el apoyo de dos tercios necesarios de los allí presentes.

Ese olvido que pide Rouco requiere antes de un perdón, que 37 años después sigue sin pedir la Iglesia a los familiares de todos aquellos que murieron o fueron encarcelados desde el 18 de julio de 1.936 y los años de posguerra por no pertenecer al bando de “la parte sana del pueblo español”, como llamó el Papa Pío XII a Franco en 1.939.

 

 

La respuesta a la petición de este perdón suele ser la misma: quema salvaje de iglesias en años de la República, el suceso de Paracuellos, monjas violadas y asesinadas…y en muchos casos no están faltos de razón, ya que la II República cometió muchos errores en cuestiones de orden público.

La Ley de Amnistía del 15 de octubre del 77 aclaró la mayoría de estos hechos decidiendo que quedan amnistiados “todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1.976”, pero ahora las familias solo piden dos cosas: saber dónde están enterrados sus familiares y poder enterrarlos dignamente, y no que permanezcan en cunetas de toda España. Ante esto, la Ley de Amnistía no es válida.

La Iglesia canonizó el pasado año a 479 religiosos asesinados en la Guerra Civil, lo cual no es un indicio de olvido por parte de ellos, al igual que el homenaje que dedicaron a ‘sus’ muertos en la posguerra. Este homenaje consistía en la colocación de placas por todas las parroquias españolas en recuerdo de los mártires “caídos por Dios y por la Patria”, según rezaban dichas placas.

 

 

El olvido se concede después del respeto, y ese respeto aún no ha llegado, por lo que la búsqueda de todos esos asesinados en la Guerra, me da igual el bando, que desaparecieron en cientos de fosas a lo largo de toda España debe continuar, si se quiere llegar a ser un país reconciliado y sin resquemores por parte de ninguno de los bandos, ya sean parte -los muertos- del Gobierno legítimo del 31 o del bando que se levantó en armas contra aquellos aquel negro 18 de julio de 1.936.

 

Rubén V.

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Comments
One Response to “LA IMAGEN DE LA IGLESIA QUEDA EN ENTREDICHO”
  1. fulanitodetal dice:

    Un buen cartel que creo da en el clavo está en:
    Hay que ilustrar el TEMA

    http://aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks—-crisi.htm#savethebank

    VIVA LA BANCA
    menganito@gmail.com
    fulanitodetal

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