La fábula del Mapache y la rata

 

Érase una vez un pequeño Mapache que vivía feliz (pese a su dura vida) en su madriguera, situada junto a la orilla del rió, dentro del bosque.

El Mapache, que era conocido entre los animales por su lealtad y su buen humor, llevaba unos días preocupado. Había conseguido volver a entrar en la Unión de Abastecimiento de Frutos para Animales (UAFA).

La UAFA es un asociación de animales que reúne a lo mejores recolectores de frutos secos y otros alimentos del bosque, que mediante intercambio entre ellos permitía que todos los grupos tuviesen los mejores alimentos durante el invierno, lo que era de vital importancia. Una organización que desde fuera podía parecer muy elitista (y un poco comunista, también es verdad, sin embargo los animales no miran tanto por su bien individual, si no en el general), pero que realmente en su cúpula de mando había muchas irregularidades que nos darían para contar otra historia.

Pues lo dicho. Mapache estaba inquieto: esa noche recibía a la rata. Especialista en recoger bayas amargas francesas, necesarias para cocinar aunque muy secas para comer solas, que intercambiaría con él, las buenísimas pipas que Mapache recogía con esfuerzo.

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Llegó la noche. Mapache se había puesto sus mejores galas. Mantel de rayas rojas y blancas, el mejor que tenia; música de ambiente, y como no, buenas pipas. Llamaron a la puerta. Era la rata. Mapache abrió y el roedor entró. Su gesto parecía un poco torcido, sobre todo comparado con la sonrisa del anfitrión, que pese a todo agasajó a su invitado con sus mejores productos.

La rata se mostró durante toda la conversación muy malencarada  y arisca, sin sentido ninguno. Cuando llegó el momento de negociar el intercambio de alimentos, la rata enfureció. No entraba en razón y lo único que quería era llevarse más pipas que las bayas que él iba a entregar. Mapache intentaba explicarle las reglas que la UAFA establecía, aunque no había manera de hacerla entrar en razón. De repente la rata empezó a chillar e insultar a Mapache. Tiró la mesa que con tanto esmero había preparado, estampó contra el suelo las pipas y enfureció de una manera descontrolada. Rápidamente y con estupor por lo ocurrido, el pequeño Mapache hizo tocar la campana de peligro que avisaba a la autoridad competente del bosque, el señor Oso. Los vecinos cercanos (el búho, los patos e incluso el ornitorrinco)  se acercaron a la madriguera a ver que pasaba e intentaban calmar a la rata que había entrado en un estado de cólera. Llegó rápidamente el señor Oso, y quiso evacuar de allí a la rata. Pero cual fue la sorpresa que el roedor se tiró a morder al propio Oso que era el guardián de la seguridad del bosque. El Oso no tuvo más remedio que coger con fuerza a la rata y llevársela detenida.

Mapache no quiso darle mayor importancia a lo ocurrido y decidió seguir con su vida normal. Eso sí,  su sorpresa por lo ocurrido era notable.  Sin embargo en unos días aumentó aun más.

 

mapache8888atlUna mañana la cigüeña cartero llamó a su puerta y le entregó una carta de la UAFA. En ella se decía que Mapache había sido condenado a abandonar la asociación durante dos meses sin poder negociar intercambios de alimentos y obligado a entregar la mayoría de reservas de sus pipas, por lo acontecido en la visita de la rata. El animal no daba crédito. ¿Cómo le habían condenado sin juicio? ¿Qué había pasado para que él que no hizo nada a la rata fuese tratado de tal forma? Aquello era de todo menos justo. Por lo que aconsejado por sus vecinos decidió ir a reclamar a la propia UAFA, directamente a su presidente, el puercoespín, conocido mundialmente por sus fuertes pinchos.

 

Al día siguiente Mapache se personó (o animaló) allí. Puercoespín, roedor como la rata, que todo hay que decirlo, le dijo que había sido condenado por insultar a la rata con gritos racistas, como por ejemplo, roedor de cloaca, y otras falsedades como maltrato a la rata por parte del señor Oso (que actuó como debía y sin tener que ver Mapache en ello) y por otra clase de actos que o no habían ocurrido en la madriguera o que eran contados de forma partidista. Mapache se quejó de no haber tenido un juicio para ello y además haber sido aceptada la denuncia de la rata fuera de los plazos estipulados en el bosque para quejas. Por ello y ante la evidencia de la falsedad de los hechos, se le rebajó la multa, y pese a seguir fuera de la asociación, los frutos a pagar serian menores.

Aquello olía mal y no había mofetas por alrededor. Parecía que el puercoespín apoyaba a la rata por amistad y pese a ser evidente que toda la denuncia era incierta, se le seguía condenando injustamente.puercoyoso888

Mapache no se rindió y viajó a la selva, acompañado de sus vecinos que atestiguarían a su favor, para que el propio rey León, máximo mandatario de justicia del mundo animal, observara el caso. De nuevo fue evidente que Mapache decía la verdad. Sus vecinos contaron lo que pasó en la madriguera y todo parecía indicar que le quitarían toda la condena. Pero todos allí sabían que aunque el León era un juez solvente, el puercoespín era muy respetado en el mundo animal ya que la UAFA tenía los mejores alimentos del mundo, y quitarle la razón de golpe resultaría un daño a su imagen muy grande, pese a seguir cayendo en la injusticia contra Mapache.

Por lo que fue retirada la condena de pagar alimentos y reducida sólo a una semana  su exclusión  de la UAFA.

 

Mapache, cansado ya por toda la historia, prefirió no seguir con una causa perdida. Era evidente que en el mundo animal la justicia y la verdad estaban comprometidos a amistades y conveniencias. Pese a todo nuestro pequeño protagonista no se vino abajo. Si destacaba en algo en todo el bosque como ya hemos dicho era por su fidelidad y su buen humor, por lo que acataría la condena y seguiría con su trabajo sacrificado, pero agradecido al final, y junto con sus amigos seguiría repartiendo sus pipas, las mejores de todo el bosque.

La rata al parecer tuvo en siguientes reuniones más problemas con otros animales tanto en su casa como en otras, pero ahí puercoespín no entró a sancionar  a su amigo. Curioso. Así que, colorín colorado este cuento se ha acabado y Mapache y sus amigos fueron felices y eso si, comieron muchas pipas.

 

 

Jesús Ruiz

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Comments
One Response to “La fábula del Mapache y la rata”
  1. yezie dice:

    me gusto mucho esa fabula , creo que tiene un buen contenido educativo …
    muestra a todos los animales …
    en fin estuvo hermoso…

    deverian fomentar la educacion como esa
    ablando de los animales y todo eso …

    para que de alguna manera dejaran de hacer daño a tantas especies …

    bueno
    me voy…

    YEZIE*
    E L E C T R O P O P

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