¿Es buena la especialización?

SI,

 

la especialización es positiva. Y lo es por una razón que puede sonar indolente pero que no por ello deja de ser cierta. La persona que centra su conocimiento en un solo ámbito abarca más que la persona que intenta controlar un todo. Además en los tiempos en los que vivimos la se busca y vende no solo lo diferente a lo demás si no también al especialista mayor en cualquier tema. La sociedad en donde verdaderos sabios (con una dominación cultural, artística, social y de trabajo amplísima) han ido dejando su espacio en cuanto a voz y voto a personas que han dedicado su vida y conocimiento a un solo aspecto, es la actual. No podemos negar que además la especialización abre más puertas. Hay millones de temas, técnicas y artes en las que especializarse permitiendo así a la sociedad no solo un ámbito mayor de elección si no a una mayor oferta de posiciones. Pero no por ello debemos olvidar que es importante, para todo, una base amplia de conocimiento previa. El Catedrático Luís Borobio hacia así diferencia de lo que es una buena especialización: “la especialización exigida por la naturaleza misma de las cosas es la del que ampliando su visión y sin olvidar el conjunto, enfoca todo el caudal de su cocimiento, integrándolos en un sentido”. De esta forma por tanto hablamos más de una ordenación partiendo de “un todo a un particular” que no del “particular hacia el todo”. El mismo Borobio sentencia así: “un individuo es tanto más especialista cuanto más ha profundizado en este campo; y esta profundización será tanto mayor cuanto mayor sea la base, el área de conocimientos que a él se dirigen, y la capacidad de relación”.

Jesús Ruiz

 

NO, 

 

la especialización tiene sus cosas buenas por supuesto, pero no todo es positivo. La especialización supone un gran conocimiento sobre algo en concreto, para llegar a tal conocimiento es necesario el empleo de mucho tiempo. Una persona que decide por ejemplo aprender lo máximo posible sobre un tema, estará casi con seguridad dándole la espalda al saber de millones de otras cosas. Esto no tiene por qué ser algo negativo, pero cuando se pretende formar una sociedad basada en la especialización de cada uno de los integrantes en un apartado concreto para optimizar al máximo el avance y la producción, podría resultar un final parecido al que relataba Huxley en “Un mundo feliz”, es decir, una civilización alienada donde el individuo está claramente subordinado a la sociedad. Pero sin ponernos dramáticos, la especialización tiene estas consecuencias en mayor o menor medida, por eso es que no puede ser considerado sólo como algo bueno, porque la excesiva especialización  nos convierte en máquinas y nos puede guiar a obviar las cosas menos materiales de la vida. Es por eso que la especialización debe darse sólo en su justa medida, como decía Aristóteles: “la virtud está en el punto medio”, no tenemos ninguna prisa por crecer, por avanzar, por lo menos no la tenemos si con ello hay que sacrificar nuestros ideales.

MPS

 

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