Vacíos, informaciones y filtraciones del accidente de Barajas

El terrible accidente aéreo de barajas del pasado 20 de Agosto deja aún mucho sitio para dudas y análisis. Siempre desde el respeto a todo el suceso, sus victimas y, como no, a la información.

Falta aún la resolución total de porqué sucedió el accidente. Por lo que aventurarse a sacar algún tipo de conclusión puede ser erróneo. Pero no por ello se debe dejar de tener una indignación clara: No es admisible que un suceso así pase.

 

El porcentaje de un accidente de avión es minúsculo. Se dice que es un medio de transporte mucho más seguro que el automóvil, por el número de victimas y de incidentes que hay y ha habido. Y está claro que esto es cierto. Al igual que está claro que es ese el “plus”  que pagas en un billete de avión (de coste normal). Además tenemos de fondo la gran mole que son las empresas aeronáuticas y  la gran cantidad de dinero, puestos de trabajos y de mercado que abarcan.

 

Es decir, el medio más seguro de viaje, su coste lógico y unas empresas gigantes, sumadas a la perfección que el ser humano se jacta en conseguir cada vez más ante el mundo tecnológico; se encuentra con un accidente aéreo en un país desarrollado, con un número de victimas terrorífico, con un riesgo (el de accidente aéreo) “ignorado” y “ocultado” por la sociedad, con un suceso no entre dos aviones o por causas meteorológicas, además de una supuesta falta de información a las familias de las víctimas.  No es admisible.

 

En casos de este tipo es donde realmente debe de haber culpables y debe existir también en su justa medida el peso de la justicia (si es que realmente es “peso” y “justo”) y qué se pague por algo así, debido el daño que se ha hecho, sobre todo a lo que podríamos llamar el engranaje de la sociedad, ya que el daño a las familias es irremplazable y no tendría medida en forma de castigo.

 

Pero si, como digo, a la sociedad y su engranaje a la que a veces parece que se le pueden permitir estos perjuicios, dado quizás, a que los motores económicos son más importantes que errores tan grandes como los que se han podido (o no) cometer en este accidente. Pero dada la complejidad del asunto y sin querer caer en sentencias equivocadas o irrespetuosas, y dado los diferentes puntos de vista desde los que puede ser analizado el accidente, prefiero centrar la denuncia en algo que claramente está desfasado cuando ocurren acontecimientos como los del pasado mes de Agosto: El tratamiento de la información del accidente que muchos medios de comunicación realizan.

 

De una forma desmesurada se da cabida a la información de un accidente de estas características. Y eso en principio debería ser positivo, ya que nacen muchos más canales de información para gente que la puede necesitar (y el abanico va desde familiares preocupados a cualquier interesado directa o indirectamente). Pero el problema esta cuando se sobrepasa la barrera de lo informativo a lo morboso, o simplemente  la necesidad estúpida de llenar minutos o páginas en los medios de comunicación con información que deja muchísimo que desear y,  que podríamos decir, no es información.

Es indudable lo incontrolable que es una catástrofe de este tipo para todos los ámbitos. Para la información también. Los presentadores de los Telediarios a los que les tocó dar las primeras informaciones de la noticia, se veían claramente sobrepasados por la falta de datos como por la incertidumbre que catástrofes de este tipo, pueden causar en una persona pese a ser periodista. Y eso no tiene nada de malo. Lo peor se da  cuando pasadas ya horas del suceso; y ciertamente aún con falta de información; algunos programas, influidos quizás por esa franja horaria que viene después de los informativos, (que los hace ser una copia unos de otros especialmente en la facilidad para tratar cualquier tema sin rigor periodístico) se hacían eco de rumores (no se sabe de que fuentes ya que ni se nombran) que resultaban dantescos e irrespetuosos para la gravedad del asunto. La lista de “bestialidades” falsas dadas por estos no-periodistas o periodistas en las horas posteriores al suceso no puede tener cabida en un medio de comunicación que tenga algo de periodístico.

 

Pero tras ello vienen la incesante búsqueda de testimonios que van desde heridos de un accidente de hace veinticinco años (no se que puede aportar a la gente que este viendo la televisión en ese momento oír ese testimonio), a cientos de personas que se encuentran en el aeropuerto, o incluso al día siguiente a personas que van a  realizar el mismo viaje que el siniestrado. ¿Qué de importante o informativo tiene esto?

 

Y como no; no podía faltar la carrera al medio más rápido. Esa manía asentada en el mundo periodístico en el que parece haber una victoria moral para, por ejemplo, aquella televisión que mande más rápido a un cámara y a un presentador a las colinas cercanas al lugar del accidente, eso si, sin nada que contar. Al igual que la marejada de periodistas aparcados a la puerta de los hospitales donde van los heridos, esperando unas imágenes o informaciones que se sabe que no van a recibir, pues simplemente los partes médicos (dados a todos los medios) que en primer momento es imposible tener, y que son dados cada cierto tiempo, es lo único posible como información.

Cualquier tipo de interés humano en dar esa información acaba superada por la poca calidad de la misma.

 

Muchas voces empiezan a criticar esta forma de hacer periodismo ya tan asentada en la actualidad. Como ejemplo claro de ello son las criticas realizadas por el presidente de la Asociación de Usuarios de Comunicación (AUC), Alejandro Perales, que resumía claramente la situación: “en estos momentos se ve lo mejor y lo peor del periodismo al mismo tiempo”.

 

Además nos vemos envueltos en estos días en una numerosa polvareda de filtraciones (algunos citan que del Ministerio de Fomento) de imágenes y datos que más que esclarecer el accidente lo único que suman es un estado de incomprensión mayor, por no saber realmente que ha ocurrido, que es lo que no sabemos y porque tanto la compañía como el Ministerio parecen intentar quitarse la culpa propia. Mientras aparecen las primeras imágenes del accidente, de las que también podríamos valorar que de informativo y de valorativo tiene, además del porqué de estas filtraciones y de porqué en estos momentos.

 

 

 

Jesús Ruiz

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Comments
One Response to “Vacíos, informaciones y filtraciones del accidente de Barajas”
  1. Ciudadano alicantino dice:

    Luego dicen que los del PP, pues anda que los del PSOE ni os cuento, porque vamos esas filtraciones por parte del MInisterio de Fomento al final no dejan cortos a los socialistas en cuanto a corrupción.

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