Para gustos los colores

 

Para gustos los colores; y los cuerpos claro. La belleza ha sido, es y será algo que va por barrios y gustos. Cada cual tiene un canon establecido de lo que uno mismo considera atractivo y agradable en cuanto al cuerpo humano (casi siempre del sexo deseado), pero no podemos evitar que, durante la historia, haya habido épocas en la que un tipo de modelo sea el representativo de lo sensual, atractivo y estiloso, pese a que esto suele verse siempre a posteriori. Además, no podemos dejar de lado la diferencia que se encuentra cuando hablamos de la visión que tienen los hombres y las mujeres; y como no, la gran penitencia: la dictadura de la perfección femenina. El hombre, por norma general, no está tan obligado a tener una imagen tan cuidad como la mujer.

 

Generalizar nunca es bueno, pero una gran mayoría de hombres prefieren el prototipo de mujer delgada, con curvas, muy al estilo Adriana Lima, mientras la mujer se ve más cercana al ideal de perfectas proporciones, al estilo Sienna Miller. Por lo tanto si se debiese cogerse un punto en común, este sería la que para muchos es considerada como la modelo perfecta: Gisele Bundchen. 92-61-89, 57 kg, 1,79 cm.

 

Poniéndonos bruscos y pudiendo entrar a participar en la dictadura de la perfección femenina (por una parte entendible, en el mundo de la moda y de la cultura social, pero posiblemente detestable en otros), todo lo que quede por debajo de Gisele, será visto como demasiado delgada, y todo lo de arriba como demasiado gorda. Una lastima, pero en una masificada generalidad es así y por norma general, siempre será peor vista la “gordura” que la “delgadez”. Por supuesto debemos dejar de lado (aunque sin olvidar lo que influyen todos estos temas) enfermedades tan terribles y tan a la “moda” como son la anorexia, la bulimia, etc. que vienen muchas veces precedidas (y otras no, todo hay que decirlo) de la influencia que la sociedad crea, o que una propia mente deformada crea, en cuanto a la imagen exterior que uno da.

 

Pero como he dicho dejando el tema enfermedades a un lado, por el respeto y la especialidad que se merece, retomamos que la idea de por encima de lo “normal” es peor que por debajo de lo “normal”.

 

Aunque de excepciones también se vive, y desde hace un tiempo hemos encontrado una especialmente citable; la actriz Keira Knightley. La joven inglesa de 23 años, protagonista de la saga de Piratas del Caribe, nominada al Oscar por Orgullo y Prejuicio, y una de las actrices de mayor éxito actual, ha sufrido durante su carrera bastantes encontronazos, debido a su delgada figura.

Con un rostro muy agradable, hay que reconocerlo, se le ha ejemplificado, sobre todo por los tabloides ingleses, en numerosas ocasiones con la anorexia. Cosa que ha tenido que negar continuamente, admitiendo que su complexión es muy delgada, pero desmintiendo estar enferma ni llevar una vida que no fuese sana.

 

Normalmente es mas fácil escuchar y achacar la excesiva delgadez, por ejemplo, en las modelos, acusándolas de ser un mal escaparate etc., pero con actrices no suele ser tan corriente y menos como en este caso de la delgada Keira.

 

 

Pero la situación no se queda aquí. Dos son los claros ejemplos de lo que la actriz ha tenido que “sufrir” en el mundo de la publicidad y el marketing: el primero sucedió en la promoción de la película “El Rey Arturo” donde Keira interpretaba a una guerrera dama, y para la historia quedará el cartel de la misma, en el cual, evidentemente, sus pechos fueron retocados por ordenador mostrándose bastante más grandes de lo que realmente son.

 

La sombra del Photoshop no se desvaneció ahí para Keira; esta arma, casi podríamos tildarla de machista, pues de nuevo, siendo esta vez elegida como imagen de un nuevo perfume de Chanel (y no es cualquier cosa), su busto, reconocido por ella misma, fue agrandado por contrato para mostrar una imagen más sexy de la actriz.

Entonces, ¿qué lógica tienen que elijan  a Keira para luego retocarla? ¿No sería más fácil coger a un cuerpo como el que de verdad quieren?

 

Y esas connotaciones machistas son el peor mensaje que se puede transmitir en un medio tan poderoso como es la publicidad. Una actriz con talento y guapa, pero delgada: sí; y con poco pecho (depende para quien); no vale.  Se quiere atraer en forma de sensualidad y morbo al cliente, creando de alguien real una imagen falsa.

 

Acabaremos viendo en las revistas y en la publicidad a mujeres irreales, o quizás ya las veamos.

Al menos, Vogue y otro grupo de revistas británicas, ante el caso de Keira Knightley, se posicionaron, prohibiéndose el uso de photoshop en sus publicaciones. Y se agradece. No podemos caer en la construcción de mundos irreales con connotaciones siempre sexuales y que además, condicionan tanto nuestra percepción de la belleza. La pobre Keira, al principio expresó su indiferencia ante el uso de su imagen, pues ella realmente sabia como era y no le importaba tener mas o menos pecho y ser más o menos sensual, pero hace pocos días aprovechó para decir que ya estaba cansada de la vulneración de la realidad que ella vive en sus propias carnes, nunca mejor dicho.

 

La belleza es algo indescriptible en muchas ocasiones, y las modas hacen en momentos mucho daño, pero no podemos negar que en general existe el buen gusto, y cosas exactas de lo que consideramos moda. Pero de ahí a cambiar la realidad, supone un paso excesivo, y que sobre todo en la mujer, la publicidad y el marketing lo hacen terriblemente grave.

 

Lo confieso, me gusta Keira Knightley tal y como es, sin Channel y sin relleno.

 

 

Ramon

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