La convulsión política sacude a Bolivia

Bolivia vive estos últimos meses sumida en una crisis política que afecta especialmente a su presidente, Evo Morales.  Pese a su gran éxito que le respaldó a su llegada al poder en 2005 y la fuerza de su imagen de líder indigenista parece que varios puntos importantes de su política se están volviendo contra él.

 

 El primero es su discriminación a todos los pueblos bolivianos no indígenas, lo que ha despertado un sentimiento en contra de la propia Revolución indígena que el MAS (Movimiento al socialismo), partido de Morales,  abanderó para ganar las elecciones. Esto se hizo claramente visible en la nueva Constitución que está intentando imponer al país, y que de momento sigue un avance positivo, pasando por las diferentes cámaras bolivianas. Su cercanía y entendimiento con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el temor de que la privatización de las empresas llegue también a Bolivia, ha hecho que aumente la idea de autonomía política en algunos de sus Departamentos más importantes (Bolivia tiene 9 departamentos, similares a lo que en España serian Comunidades Autónomas). Pero el impulsor de esta idea de autonomía fue el propio Morales, que con su llegada al poder prometió revisar los estatutos autonómicos para dar más libertad a los departamentos  (una “falsa autonomía”, según los departamentos contrarios a Morales). Él acabó sorprendentemente tachando todo esto de movimiento independentista. El “SI” inicial a la autonomía venció en 4 de los 9 departamentos, sobre todo en los que son el motor económico de Bolivia.

 

En el Departamento de Santa Cruz, el más importante en cuanto a materias primas, industria y fuerza económica, se realizó la semana pasada el referéndum final para decidir sobre la realización del nuevo estatuto. El resultado fue claro, con un 85% a favor de la autonomía del Departamento sobre el poder centralista del gobierno de Morales, que calificó la votación de desastrosa argumentando una alta abstención de voto (38%). A pesar de ello ya ha comenzado a pedir a los gobernadores de los departamentos diferentes reuniones para acercar posturas. Y además ha contraatacado anunciando un nuevo referemdun de carácter nacional para preguntar al pueblo si quiere que continúe en el poder o decide que él y su gobierno deben dejar ya el mandato que finaliza en 2011.

 

 Toda esta convulsión muestra la debilidad del gobierno de Evo Morales y sobre todo la de sus cualidades como político. La Revolución indígena le sirvió para hacer renacer el sentimiento del indígena maltratado en Bolivia y potenciarlo en todos los escaparates internacionales. Pero a partir de ahí en dos años no ha sido capaz  de respaldar esto con un proyecto para el bien del país. Una constitución partidista en muchos puntos, el crecimiento del racismo (según el partido de la oposición, Poder Democrático y Social),  el germen del separatismo autonómico y sobre todo su amistad con el régimen de Chávez (que esta apoyando la lucha de Evo contra los “independentistas fascistas” bolivianos), no permite al pueblo boliviano vivir  tranquilo ni avanzar hacia la prosperidad, sirviéndose solo de discursos, en muchas ocasiones demagógicos, sobre el pasado, el presente y el futuro del indígena.

 

 

 

Jesús Ruiz

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