LA CAJA DE SORPRESAS

Si ponemos un poco de imaginación a la vida, podemos pensar que existe una caja de sorpresas dispuesta a abrirse en cualquier momento. Y por qué no comenzar la ansiada apertura con un viaje, un viaje a Roma.

No hay mayor sorpresa que volar hacia la capital de la cultura romana. Una ciudad presidida por el Coliseo, monumento bello donde los haya, rodeado de antiguas ruinas.  Al adentrarse en ellas, utilizando un mínimo de imaginación, llegas a pensar que caminas por las calles de la Roma antigua. Una sensación única digna de experimentar. Si el exterior del teatro romano es majestuoso, el interior, imprescindible en la historia por los ya conocidos entretenimientos de la época, no se queda atrás. 

No es para menos la impresionante Fontana di Trevi que gobierna el centro de la capital italiana, siempre rodeada de multitud de gente. Al hablar de ella los adjetivos se terminan y sin duda lo mejor es ir a verla en vivo y en directo, puesto que es cita obligada para cumplir con la tradición o leyenda que la rodea y echar la monedita que permite volver.

Si la cosa va de mentirosos, por qué no ponerse a prueba en la famosa boca de la verdad. Que no se asuste nadie, hasta el día de hoy todos los que hemos metido la mano y cumplido con la tradición hemos salido con ella ilesa.

No puedo olvidarme de la Ciudad del Vaticano, cuna del Cristianismo y residencia del Papa. En ella podemos disfrutar de su inmensa plaza con la Basílica de San Pedro de fondo. Merece la pena pasar unas horas contemplando sus esculturas, la más destacada la Piedad de Miguel Ángel, y la historia que guarda entre sus muros.

Aunque sólo sea por estas obras maestras, el viaje a Roma es obligado. Pero si además existen más razones, mejor todavía. O acaso no son suficientes motivos para ir, la pasta, los helados, la pizza, el limocello, el monumento a Emanuel II, la Plaza de España, las innumerables fuentes que pueblan la ciudad, el Panteón o la riqueza de sus iglesias.

En definitiva, cualquier cosa que intente escribir sobre Roma no conseguirá reflejar la realidad, así que recomiendo ahorrar un dinerillo, buscar unos días y abrir por primera vez o de nuevo la caja de sorpresas.

 

Esther M.G

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Comments
2 Responses to “LA CAJA DE SORPRESAS”
  1. Patito dice:

    Realizas un viaje por Roma solo con leer esta crónica. Felicidades

  2. Pandi dice:

    ¡Que recuerdos!! Y que bonitaaaa, ay! que ganas de volver.

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