
Y es que debería ser así. O al menos si se quiere sacar una idea de lo mucho que influye el borreguismo y las modas mediáticas en parte de nuestra sociedad. Como podréis haber podido observar, en El Ocho, hemos hablado muchas veces sobre Fórmula 1. Deporte o no, depende de quien lo consideré, es una competición que no pasa ni ha pasado nunca desapercibida en el mundo del motor. Esta temporada tuvimos incluso una original sección (Fórmula 1 de cine), que decidimos clausurar ante la revelación del caso Piquet Jr. Nelsinho, ya fuera de la Fórmula 1, sacó a la luz su intencionado accidente en el Gran Premio de Singapur de 2008, ordenado por Renault para beneficiar a Fernando Alonso, que ganó esa carrera. Como resultado: Flavio Briatore y Patt Symonds fuera de la escudería y la pérdida de la misma de la mayoría de sus patrocinadores, además de ser eje de un escándalo que seguramente sea el mayor de la historia de la Fórmula 1. Una vergüenza. Pero esto no es lo que vamos a analizar en este artículo. Aunque si parte de lo que produjo esto en muchos de los supuestos ‘seguidores’ de este circo (nunca mejor dicho).
Sin querer irnos muy lejos, por casi todos es conocido el increíble aumento de seguidores que tuvo este mundo tras la irrupción de Fernando Alonso en él. Sobre todo con las victorias, porque antes ya hubo españoles que al no ganar no engancharon. Muy triste, ya que deja en evidencia como sólo llama la atención el éxito. Algo que en el deporte o las competiciones son muy pocos los que lo consiguen. Muchos se sumaron al carro de Alonso, muchos sin saber ni papa de la Fórmula 1 y lógicamente algunos otros les surgió un anti-alonsismo y anti-formula 1 que quedó guardado esperando. Normal, dado lo masificado que se situó. Audiencias millonarias, merchandising y portadas para Alonso y sus dos Mundiales. Y por su puesto, todo el mundo opinando.
Con las vacas flacas salieron del armario los resquemores. Alonso pierde el Mundial con Hamilton en Mercedes y luego dos temporadas en Renault siendo segundón o menos aún en la lucha por el campeonato. Críticas y oportunismos contra Alonso y tras el levantamiento del caso Nelsinho, críticas aún más feroces hacia la Fórmula 1.
¿Qué sentido tiene que se quejen aquellos que no saben de Fórmula 1? ¿Para que opinan ahora aquellos que desde el comienzo no les caló este mundo? Bravo por aquellos que sin saber siempre han mirado desde la barrera o por aquellos que no se subieron al barco en ningún momento. Cansan las críticas al carácter de Alonso, ya que todos los pilotos de Fórmula 1 son iguales o peores. Y cansa que se hable sin saber. Así que a todo aquel que no le guste la Fórmula 1 que no mire y que no aproveche los momentos difíciles como el del escándanlo actual para reprochar. Contra el borreguismo poco se puede hacer y si no ojo al resurgimiento que el próximo año volverá a tener este ‘deporte’ cuando Fernando Alonso triunfe conduciendo un Ferrari. Una pena, pero para un estudio sociológico no iría mal.
Jesús Ruiz
Tras Mónaco, Turquía, donde ganó Jenson Button (BrawnGP) para variar. Luego Inglaterra donde, esta vez si variando, ganó Sebastián Vettel (Red Bull) y empezó a darse una mutación en el Mundial. Como si fuesen los X-Men los Red Bull han seguido mejorando su monoplaza y lo que algunos auguraban como un paseo triunfal de BrawnGP y de Button hacia el título cuando acaba de sobrepasarse el meridiano del campeonato. Webber ganó con una magistral carrera en el Gran Premio de Alemania (la 1ª victoria de su carrera) emulando al protagonista de los X-Men, Huhg Jackman (australiano como Webber) que en el papel de Lobezno sacó las garras cuando menos se le esperaba. Los BrawnGP no han ido también en las dos últimas carreras y la mejora de Vettel y esta victoria de Webber acompañado en el segundo puesto del cajón de su compañero alemán dan un drástico cambio al ADN que parecía que tenía este Mundial. Pero las mutaciones no se quedaron ahí. Felipe Massa (Ferrari) fue tercero y aunque Kimi Raikkonen abandonó, la mutación de Ferrari, entre rumores del fichaje de Fernando Alonso para la próxima temporada, tiene pinta de que puede consumarse antes o después con el regreso a la victoria. Y la última alteración en los cromosomas de una escudería se dio en Renault. Alonso, tras una mala calificación, acabó en séptima posición, y el monoplaza francés dio claras evidencias de mejora (marcó la vuelta rápida de la carrera). En resumen, un Mundial que no está terminado y que con la incursión de estos hombres-mutantes va a ir a más en emoción. Ya lo ha avisado un enfadado Rubens Barrichello tras terminar sexto en Nurburgring cuando tuvo opciones de ganar. “Como sigamos así, podemos perder el Mundial de pilotos y el de constructores”.
Lawrence de Arabia; la historia de Thomas Edward Lawrence, oficial británico, que destinado en Arabia durante la Primera Guerra Mundial unió a las tribus árabes para combatir contra los turcos y para lograr la independencia, destacando su valentía e ingenió y, como no, su facilidad para asentarse en un medio extraño para él, el desierto. Y algo parecido hizo Jenson Button. El inglés del equipo Brawn GP, demostró que no es líder del Mundial por suerte, si no porque este año y gracias a su coche será el hombre a batir, con liderazgo, y pese a tener en contra la pole lograda por los Toyota de Trulli y Glock sería él el que triunfaría en el desierto de Bahrein (Reino que queda muy cerca de Arabia). Supo sacar el ingenio para no volverse loco en una salida en la que los coches con Kers fueron muy bien, excepto Alonso (Renault), y tiró de su gran monoplaza y de la seguridad de saberse más rápido para acabar por delante de los dos Toyota gracias al ritmo de carrera (que hizo poco vibrante y algo aburrido la prueba excepto al principio) y a los repostajes. Trulli terminó tercero atragantándosele la arena y Vettel (Red Bull) ,que este año puede ser el segundo de Lawrence de Bahrein o Button de Arabia, acabó segundo. Pero como la cosa iba de británicos en el desierto, hay que destacar que el McLaren de Hamilton acabó cuarto, con una gran carrera del inglés, y para ahondar en la dificultad de aclimatarse en el fuerte calor del desierto, Iceman, el finlandés Kimi Raikkonen, por fin logró puntuar para Ferrari acabando sexto (algunos dirán que a Kimi le gusta ir caliente, pero oye que los árabes no beban alcohol no quiere decir que los oficiales extranjeros no puedan hacerlo). Por el contrario, Alonso fue el que demostró no conseguir camuflarse y luchar en el desierto, el Renault no fue bien, él no estuvo acertado en la salida y el dispensador de agua para el piloto falló, lo que provocó que tras el Gran Premio el asturiano se desmayase del esfuerzo físico realizado, acabando octavo.
Pensábamos que en el G.P de Australia el James Bond de Jenson Button había sido el total protagonista. Pero no. Lewis Hamilton, el otro piloto inglés de la parrilla, volvió a hacer de las suyas. Al igual que Jim Carrey en Mentiroso compulsivo volvió a engañar, como ya hiciera el día que acusó a Mclaren y Fernando Alonso de estar compinchados contra él, llegando a propiciar una sanción a su propio equipo, mintiendo, en la temporada en la que el asturiano estaba con las ‘balas plateadas’. Pues eso, habían sancionado a Trulli pero descubrieron que Hamilton mintió al decir que no había hablado con el equipo por radio sobre el suceso con el piloto italiano, que finalmente quedó sin sanción. Hamilton mintió compulsivamente. Eliminado de Australia, sin puntos. 