Vergüenza. Ese es el sentimiento del madridista tras ver o escuchar el partido entre el Real Madrid y el Alcorcón de Copa del Rey. El meritorio y merecido cuatro a cero que le endosó el equipo amarillo a los no-galácticos fue una lección de que, con esfuerzo, todo es posible. La debacle llegó con el 3-0 al descanso, en el que, según el diario Marca, Guti mandó “a tomar por culo” a Manuel Pellegrini, ya que este le vio alterado y decidió que era mejor dejarle fuera del equipo en la segunda parte. Ambos niegan la mayor, pero algo tuvo que ocurrir cuando, estando Guti perfectamente como él mismo ha dicho, Pellegrini le dejó fuera en el último partido liguero frente al Getafe, y le dejó fuera para el partido del martes en Milán, donde el equipo se jugaba muchas papeletas para ser el líder de su grupo, y del cual salió más o menos airoso con un punto en la maleta.
Parece que la victoria del sábado frente al Getafe en Liga, con dos tantos del ‘Pipita’ Higuaín, ha templado los ánimos en el Bernabéu, pero la calma y la tranquilidad está por llegar. El partido del martes frente al Milán ha sido de vital importancia para ver si es verdad eso de que al Madrid los partidos grandes le vienen muy mal, o por el contrario, si la baja de Cristiano Ronaldo es solo una mera anécdota y no una razón para las derrotas del equipo. Hay que recordar, por otra parte, que otro de los ausentes en los últimos partidos, hasta precisamente el partido del Geta, ha sido el francés Lass Diarrá, el seguro en el medio campo madridista, y esto se ha demostrado en el partido en San Siro, donde Lass ha sido de los mejores del equipo, seguramente junto a Kaká.
El Madrid no es un equipo descompuesto, ni malo, ni con un entrenador sin personalidad. El Madrid tiene otro tipo de problema: el de querer alcanzar la Liga, la Copa y la Champions en el mes de diciembre. Quiere los títulos y los quiere ya, no puede esperar a mayo, por lo que vive en constante tensión cada partido, como si fuese a vida o muerte. Y Guardiola, que para esto del fútbol es muy sabio, lo dejó bien claro hace unos días: “El triplete no se gana en octubre”. El entrenador catalán añadió que le gusta Pellegrini como entrenador y que tiene un buen planteamiento táctico. Pero la paciencia en el Madrid no existe.

En estas dos semanas, el equipo tiene que empezar a demostrar que realmente es uno de los dos grandes favoritos a llevarse todo: Milán en Champions, de donde ya ha obtenido un punto en su visita a San Siro con el empate a uno, Atlético de Madrid en Liga y la vuelta de la Copa del Rey son sus próximas metas, y de todas ellas tiene que salir holgadamente victorioso, si quiere dar la imagen de un equipo hecho, que sabe a lo que juega y que puede ganar lo que se proponga.
El Barça por su parte, tampoco está pasando el mejor momento de la temporada. Porque de estas cosas se hablan menos, pero también hay que hablarlas. En Liga le saca un punto nada más a este Madrid tan desastroso, y en Champions ha conseguido cuatro puntos de nueve posibles, con la derrota ante el Rubin Kazan en la última jornada en el Camp Nou. En Copa, fue Pedro el que sacó del apuro a un equipo que recibió varios ataques de la Cultural Leonesa hasta l segunda parte, cuando los azulgranas se pusieron por delante. Pero la imagen del ‘tricampeón’ sigue siendo la del mejor equipo con el mejor fútbol, que no se equivoca en sus planteamientos y que hace todo bien. Aunque este año no sea así, hasta que no pierda algún partido grande, nadie hablará de ello.
Las cosas en Madrid y Barcelona, aunque los resultados sean casi los mismos, se ven de manera muy distinta. El Madrid no juega a nada y saca partidos a regañadientes. Pero puede cambiar con confianza, no echando a Pellegrini en el mes de octubre. El Barcelona en cambio da dos caras muy dispares: la de jugar como el año pasado y ganar cómodamente y la de sacar un partido como se pueda, sin un juego fluido y con la desconcentración de algunos futbolistas básicos la pasada campaña. Aunque, por mucho que le pese a más de un presidente, la Liga siendo cosa de dos.
Rubén V.
Esta semana nos hemos hartado todos a leer artículos y artículos en la prensa deportiva sobre si el sueño de Benzema desde pequeño era jugar en el Madrid, si Ibrahimovic es del Barça desde que estaba en el vientre de su madre… y toda esa retahíla de datos que solo hacen rellenar páginas y páginas de artículos. Pero, ¿quién es realmente el que ‘mete la pata’? Si bien es verdad que el ‘bocacismo’ (de bocazas) de los jugadores es muy grande, el de la prensa deportiva puede llegar a límites insospechados. Muestra de ellos son todos estos ejemplos que vienen a continuación. Agárrense los machos:


Ante algo más de 7.500 personas, el pasado jueves disputaban Barça y TAU el cuarto partido de la eliminatoria, que ganaba 2 a 1 el Barça, tras vencer 80-82 en Vitoria el primer partido, perder el segundo, en Vitoria igualmente, por 75-67, y conseguir el segundo ‘punto’ en Barcelona con un 85-67. Un TAU algo desconocido que perdía en su campo dos años más tarde, y en el que no se vio a sus mejores jugadores todo lo que debería: Rakocevic hizo 27 de valoración en el primer partido, 17 y 7 en el segundo y tercero respectivamente, y 18 en el último; Splitter fue muy irregular, haciendo 25 y 21 de valoración en el primer y cuarto partido, mientras que en el segundo y tercero se marcó unos paupérrimos 8 y 5. Hay que destacar la curiosidad de que el segundo partido fue el único que ganó el TAU, y no fue gracias a sus estrellas precisamente. El último partido fue el que reflejó la situación de TAU en esta final. Prigioni hizo 10 de valoración, Teletovic se fue a -4 en 29 minutos, con 1 de 6 en triples, no lanzó de 2 ni de tiro libre, cometió cuatro personales… básicamente, no fue su día. Y debajo del aro también estaba Pete Mickeal, que jugará el año próximo en Can Barça con casi total seguridad, que en el cuarto partido tampoco apareció, al igual que Will McDonald. Un gran equipo, un juego nefasto.