Sí. Puede ser que Zapatero haya cometido errores con sus últimas reformas económicas. Pero el error no consiste en dar 420 euros a los del 1 de enero en vez de a los del 1 de agosto. El error está en darlos. Y no quiero decir con esto que todo un presidente de gobierno tenga que dejar de lado a las 600.000 personas que se estima que recibirán dicha cantidad. El error está en que no siempre el dinero soluciona las cosas. Es más, no lo hace casi nunca. Esta reforma, que supondrá el gasto de unos 1.300 millones de euros, es una iniciativa casi popular -del pueblo, no del partido político- que da la impresión de haber sido hecha rápido y corriendo, con toda la buena intención del mundo, seguramente. No creo en la búsqueda del voto ni nada parecido como piensan los maliciosos que solo ven negocio y más negocio en las propuestas políticas de carácter social como esta. Evidentemente que ‘chorizos’ los hay en todos lados, con trajes o sin trajes, con pinturas de Gaudí en el baño o sin ellas.
No creo que haya nadie en España que quiera ver cómo el prójimo se ‘muere del asco’ en la calle, pero la solución no está en regalarle dinero. Porque eso es lo que está ocurriendo. Se le va a regalar dinero, un dinero que por Ley ya no le correspondería. Pero Zapatero ha buscado soluciones rápidas, a corto plazo, para que no se le agote antes de tiempo el crédito electoral que le concedimos en marzo de 2008, como desearían muchos. Una solución mejor sería mejorar subvenciones a empresas que contraten a estas personas, dar ayudas para que estas personas estén capacitadas para afrontar nuevos trabajos…pero claro, eso sería a medio plazo, y la gente quiere las cosas ya. Sobre el asunto de dar la prestación eventual a los del 1 de enero o a los del 1 de agosto, siempre habrá quien se queje. Hay que fijar una fecha, sí o sí. Y el que se quedase sin paro el 31 de diciembre estará pensando “¿y por qué a mí no?” Pues por eso mismo, porque hay que poner un límite.
La subida de impuestos a las rentas altas parece el ‘peaje’ que hay que pagar para hacer frente al gasto que supondrá este hecho, un peaje que se tiene que hacer, ya que el Estado no genera dinero de debajo de las piedras. No podemos querer todo lo bueno sin ver que algo hay que hacer. Hay que decir a favor de una medida tan antipopular como es la subida de impuestos que esto es algo típico (o debería serlo) de un partido de izquierdas, como se empeña en recordarnos muchas veces Izquierda Unida. Pero ese dinero siempre debe de ir destinado a obras de carácter social, como es esta. No a enriquecer a los ricos mientras se empobrece la clase media, mayoritaria en España.
Y en estas está nuestro ‘Pepito Grillo’ particular. Los de Rajoy siguen a lo suyo: acusar de escuchas ilegales basándose en hechos ocurridos en los 90, proteger a políticos corruptos, y no lo digo yo, lo dicen los jueces, y echar para atrás cualquier medida del Gobierno, aduciendo que Zapatero no sabe hacer nada, pero sin dar ningún tipo de ayuda en el Congreso, más que decir “debería hacer otra cosa”. Con esa oposición, así le va a un Gobierno que tiene que hacer todo relativamente solo, ya que el otro gran partido solo está interesado en el descrédito ajeno, olvidándose del descrédito propio que esto genera. Un partido político, además, que no se encarga de predicar con el ejemplo. Tras tirarse todo 2008, desde enero hasta diciembre, diciendo que hay crisis económica, hay que recordar que el año pasado, en Madrid, el Ayuntamiento, gobernado por su partido con mayoría absoluta, subió dos veces el precio del abono transporte: enero, como es habitual, y agosto. La subida del mes de agosto se debió al encarecimiento por aquel entonces del precio de la gasolina. Señor Gallardón: ¿Y para cuando piensa usted bajar el precio de dicho abono, una vez que el petróleo pasó de costar más de 150 dólares el barril a algo menos de 50 dólares? Eso sí es una medida anticrisis. Pero estamos más ocupados en destruir todo Madrid para rehacerlo, y gastar millones y millones de euros en la mudanza del Ayuntamiento a un edificio situado en la Plaza de Cibeles, como hizo hace pocos años. Lo dicho, para pedir algo, hay que predicar con el ejemplo.
Rubén V.
Dejando de lado la capacidad de espera de resultados positivos por los propios organizadores y pudiendo o no analizar el número exacto de libros vendidos, podemos decir que es una gran noticia por varios motivos. El nivel de lectura en España es paupérrimo, ya que hace un año nos encontrábamos por debajo de la media europea. Por lo tanto cualquier aumento es positivo. Conjuntamente, el momento de crisis económica dificulta la compra de cultura, desgraciadamente. Y más si observamos los precios de los libros que en ningún momento son del todo baratos. Un disco, una entrada de cine e incluso alguna que otra entrada para el teatro o una exposición pueden ser más asequibles que un libro. También es cierto que el libro si se adquiere, es en propiedad (el cine o el teatro son espectáculos momentáneos), y para los que son amantes de la lectura, el libro no tiene comparación estimable ni comparable con el resto de actividades culturales. Pero si juntamos la crisis y el precio de los libros es evidente que estos resultados de la clásica Feria del Libro son un alivio tanto para editores, escritores, etc. como para los amantes de la lectura y la cultura. Pero no debemos quedarnos sólo con la buena nueva. ¿Por qué han podido aumentar las ventas? Pues sencillo: Empujados por la recesión económica la gente aprovecha las ofertas y descuentos para catar de lo que le gusta. Los porcentajes de rebajas siempre se han dado en la Feria, pero en momentos de dificultad la mente y el bolsillo del comprador se ve aún más enamorado de los carteles de descuentos. Así que la solución la tenemos. Sin caer en demagogia y sabiendo que todos tiene que ganar dinero con su profesión, por favor, bajen los precios de los libros, de los discos, del cine, del teatro. La gente irá más (y más en estos momentos) y el nivel cultural y económico caminarán de la mano. El tonto rico de poco sirve para la sociedad y el listo pobre al final tiene complicaciones para serlo. ¿Qué es mejor, una sala de cine al 20% de asistencia a 6 euros la entrada o al 100% a 3 euros? Son cuentas fáciles. ¿Qué prefieren 50 libros vendidos a 20 euros o 100 a 10? Pues ahí está la cuestión. Que no nos tomen por tontos con los porcentajes de ganancias, royalties, etc. Si se quiere mejorar el nivel cultural y el nivel económico de la cultura, sólo hay que ponerse a ello.