El caso de la muerte del bebe Ryan tiene trasfondo
La muerte de Ryan, el bebé hijo de la primera fallecida en España por la gripe A, debido a un error de una enfermera al suministrarle la alimentación en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde el recién nacido se encontraba ingresado, ha abierto la veda al debate sobre el estado de la sanidad pública española y en especial del sistema de la enfermería. Pero debemos ir bastante más allá. Esta situación de desconcierto en la sanidad española es habitual y constante pese a que sucesos de tal magnitud se den y se hagan públicos. Tanto del lado del ente público como de los pacientes hay datos que no cuadran con los hechos y que ante todo arrojan un trato que deja mucho que desear, en especial del sistema sanitario, de esa importante figura que es el personal de enfermería.
Paciente y enfermería. Enfermería y paciente. Dos partes indivisibles en cualquier organización sanitaria y que están desaprovechadas en su uso social y administrativo en nuestro país. La relación entre el personal de enfermería y el estado de la Sanidad está muy unida. Está situada en un campo perfecto para divisar muchos de los pros y contras que deja un sistema sanitario y quizá el caso de Ryan sirva como alarma de la desconsideración que se está haciendo de estos trabajadores.
Las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del año 2008 (y también de años anteriores) sobre el nivel de la sanidad española en su Barómetro Sanitario, muestran un estado de aceptación positiva del ente sanitario de nuestro país por parte de la población. Lo que choca con el convivir popular, en donde la opinión general parece muy negativa, hacia la organización, estado y mejora del mismo que está a cargo de las Comunidades Autónomas. La Sanidad muestra pues, curso tras curso, que pese a lo más que necesario de su buen funcionamiento deja cuanto menos una opinión llena de lagunas, entre los datos oficiales y la opinión ‘de la calle’, cercana a un estado de conformismo. ¿Quién no ha se ha quejado alguna vez del estado de las listad de espera o de las urgencias de los hospitales? ¿Cómo es posible que luego esto no se vea reflejado en los datos del barómetro por los que se rige el Ministerio de Sanidad? Valdría con preguntar ahora con el tema de Ryan candente para ver como gran parte de la ‘masa’ se queja de la sanidad.
S.O.S Enfermería
Primer agujero negro. Pero miremos a la enfermería. El caso de la enfermera que se equivocó a la hora de suministrar la alimentación al bebé fallecido no debe verse sólo como un grave error, que lo es y que merece un claro grito de denuncia. Eso sí, debemos no cebarnos con el caso de esa trabajadora. Tendrá su castigo y sólo con la pesada carga de llevar una muerte encima, el tema queda mas que zanjado. Además, es increíble como el sector de la enfermería se ha levantado para quejarse sobre los problemas que tienen para trabajar y para ‘defender’ del apaleamiento a su compañera. ¿Corporativismo o algo más? Pues puede que ambas, pero lo que está claro es que las quejas del personal de enfermería han aparecido y hay que hacérselo mirar.
La relación entre enfermería y sanidad la ejemplifica bien un importante estudio realizado por el Center for Health Outcomes and Policy Research de la Universidad de Pennsylvania en 2003 (Philadelphia, Estados Unidos) que demostró que el uso de encuestas y estudios basados en información sacada de diferentes departamentos de enfermería, elegidos de forma aleatoria, en países como EEUU ,Canadá, Alemania, Gran Bretaña y Nueva Zelanda, muestran que la opinión de los profesionales de la enfermería sobre su entorno de trabajo, la gestión y el nivel de la sanidad, es de un nivel muy parecido a la opinión de los pacientes, o incluso muestran la unión que se da entre el estado de la sanidad y la opinión de las enfermeras.
En nuestro país, parece que empieza a usarse, más allá del simple estudio sociológico, la opinión y el estado de la enfermería. Este estudio es usado por el Ministerio de Sanidad (puede encontrarse en su Web) para sus labores didácticas pero no ha sido llevado a la práctica. No existen aún, por parte de las administraciones, estudios que sirvan para la mejor gestión de los hospitales, que permitan la localización de problemas, y ayuden a la mejora en el servicio y, sobre todo, mejorar la educación sanitaria de los pacientes y familiares. La enfermería es el sector que más contacto tiene con los pacientes, el que mayor número de trabajadores alberga en la sanidad española, y además, es un elemento de unión entre lo que son los usuarios, los medios para trabajar y las partes más altas de los trabajadores sanitarios.
Para nadie (y menos para los enfermeros y enfermeras) seria una sorpresa que la joven trabajadora de la negligencia fuese eso mismo, joven (22 años), y llevase menos de un mes en el hospital. Los contratos de verano, cambios de servicios, poca continuidad, cubrir bajas, falta de personal, etc. que son tan habituales en el mundo laboral quizá no deban de darse de igual forma en un campo en lo que se está jugando es con la vida y la salud de las personas. ¿Dónde quedan los caminos hacia la especialización que tanto llena la boca de los altos cargos? ¿Cómo una enfermera puede aprender un servicio en menos de un mes para al mes siguiente tener que dejarlo? Y además tratando con personas. Inaceptable.
De nuevo el Barómetro sanitario, esta vez el resumen del 2007, marcó dos balanzas a medir de está relación entre el paciente y la enfermería, siendo la valoración de los cuidados sobre la atención del personal de enfermería de los hospitales de una nota media de 7.21 sobre 10, que deja en buena posición a este gremio que además cuenta con una mejor valoración que los médicos o que el personal no sanitario de un hospital. En el de 2008 el estado de gratitud por parte de los pacientes seguía siendo muy alto, un 85 % de los encuestados asumía tener mucha/bastante confianza en la enfermería española. Esto (haciendo caso al CIS y al Ministerio) es claro ejemplo de la cercanía de la enfermera con el paciente, un hecho más para su importante valoración, en forma de opinión y análisis para la mejora del sistema. ¿Por qué no acuden entonces a ellos?
Sólo hay que preguntar y actuar
Escogidas aleatoriamente a tres enfermeras sin relación entre ellas y de diferentes edades: 23 años y un dos años de trabajo, 26 años y 6 años de carrera profesional y de 40 años y 20 de trabajo; que han trabajado en diferentes hospitales, públicos y privados, y otros centros sanitarios de Madrid. Y preguntadas sobre si el usuario demuestra en el día a día este alto grado de gratitud por el trabajo realizado, las respuestas eran representativas.
“Sí, está claro que hay de todo, pero normalmente la gente te agradece mucho tu trabajo”, apuntaba la primera y más joven de las entrevistadas. Por su parte, la enfermera de 26 años no parecía tan de acuerdo: “Sinceramente, creo que no. Normalmente la gente tiende más a quejarse que a agradecer lo bueno”. Y la más veterana confirmaba a la anterior: “A veces parece un autoservicio, vienen, le curan y adiós muy buenas”. Caso aparte sería analizar el desgaste, su porqué y si en nuestro país existe educación para ser un ‘buen paciente’. Preguntadas por si durante su trayectoria han tenido buena relación con los pacientes las tres respondían afirmativamente pese a admitir haber sufrido desplantes o malos gestos por parte de pacientes alguna vez. Las tres igualmente califican al sistema Sanitario como deficiente. Coincidencias evidentes pese al diferente sesgo que las marca. Y a la pregunta de si alguna vez han sido encuestas por la administración, respondieron que no, creyendo todas ellas que su opinión como gremio era importante para el perfeccionamiento.
Por lo tanto tenemos al gremio sanitario con mayor número de trabajadores, el que más cercano está del paciente y el más valorado (según el barómetro sanitario) y que incluso tiene una estrecha correlación con el estado de bienestar de la Sanidad, la enfermería, sin una valoración para organizar y mejorar. Las Comunidades y el Ministerio de Sanidad aportan ingresos en tecnología e infraestructuras y también en barómetros como el citado que cuanto menos deja dudas de su validez viendo lo visto. ¿Pero que hay de la parte social? ¿Podríamos unirlo para solucionarlo? Esperaremos de nuevo a los datos del CIS de 2009 y demás encuestas y estudios para volver a considerarlo. A poco que se tuviese en cuenta los problemas con los hospitales nuevos abiertos, por ejemplo, en Madrid o casos como el de Ryan, se deberían vislumbrar cambios en las opiniones, pero no se porqué me da que no será así. Por lo tanto, basta d encuestas y pregunten y cuiden a las enfermeras por favor.
Jesús Ruiz

18 años sin tener la regla y 10 sin mantener relaciones sexuales. En ese momento se encontraba sin pareja, pero consideró que era “el momento adecuado” para ser madre, ya que recientemente había fallecido la suya, a quien tenía que cuidar diariamente.

Ya está. Alberto Contador es el mejor ciclista del mundo ahora mismo. Se ha visto en la etapa de este domingo, donde a falta de algo menos de 6 kilómetros, el madrileño atacó en un grupo en el que estaban los hermanos Schleck, Lance Armstrong y Cadel Evans entre otros. Y el único que le intentó seguir, sin éxito, fue Andy Schleck. Lance ha vuelto este verano al Tour de Francia, tras retirarse ganando esta misma competición en 2005, y a sus casi 38 años ha demostrado que sigue estando en un gran estado de forma. Pero para nada como para competir en una competición donde se encuentra Alberto Contador. Al final de la etapa de hoy, que acababa en alto, Armstrong ha llegado el último de ese pequeño grupo del que hablaba antes, por detrás hasta de Kloden, que se había metido en ese grupo para que el norteamericano subiese más cómodo, pero este no ha sido capaz de seguirle todo el tiempo, o igual le ha dicho que siguiese para delante porque él a ese ritmo no podía.
Lance Armstrong es y será aquel que trató la prensa francesa (y española, italiana…) de desprestigiar con argumentos sacados seis años más tarde, totalmente manipulados. Lo malo que tenemos aquí es que seguimos (siguen) los motivos que esa prensa sensacionalista francesa da, harta de ver que sus corredores no valen para ganar una competición grande. Harta de ver pequeños fracasos como Richard Virenque (Caso Festina, 1998) o el ciclista francés más querido por la afición española, Laurent Jalabert, que jamás dio la talla para grandes vueltas por etapas. Y aquí, As y Marca hacen de esto su seña de identidad para desprestigiar a Armstrong, olvidando que esos mismos ‘persiguen’ día sí y día también a los nuestros, como Pereiro, Valverde o el propio Alberto Contador. ¿Y por qué hacemos caso de unos y no de otros? ¿Porque son españoles? Las pruebas presentadas son las mismas: datos manipulados a su antojo que no demuestran absolutamente nada.