Fórmula 1 de cine
El inglés Button robó por completo el protagonismo a Ferrari y Mclaren y volvió a ganar mientras Alonso fue meritoriamente quinto
Barrichello segundo, doblete de BrawnGP
Pues de alguna forma tenía que seguir usando símiles ingleses para hablar de Jenson Button (BranwGP). Es increíble lo que el piloto de 29 años está haciendo. Volvió a ganar, esta vez en Montmelo, en España. Y con autoridad. Pareció perder en la salida el primer puesto ante su compañero Barrichello, que acabó segundo e hizo de escudero, de Little John (lo que mejor sabe hacer) pero logró dominar la carrera tras los reportajes. Más de lo mismo en el Mundial. Esta vez Vettel perdió la segunda plaza en la salida para acabar cuarto, pero el otro Reb Bull tomó el testigo y Webber subió al podio. Button es Robin Hood. O mejor dicho Button y Ross Brawn. Ambos británicos, y eso sí, sin ser pobres pues la herencia de Honda (equipo que desapareció y en el que se basaron) fue entre otras cosas monetaria. Pero sí les ha robado el protagonismo a los ricos de la Fórmula 1.
Vale con observar en los últimos seis años quienes han ganado en el Gran Premio de España. En 2004, el último Mundial de Schumacher con Ferrari, la carrera fue para el Káiser. En 2005, primer Mundial de Alonso (Renault) con Renault, ganó Raikkonen que peleó con el asturiano por el título y terminó segundo. En 2006, Alonso ganó y se hizo con el campeonato ese año. En 2007, Massa (Ferrari) triunfó con solvencia en España y terminó cuarto en el Mundial, que ganó el otro Ferrari de Kimi. Al revés pasó en 2008, ya que ganó el finlandés (tercero al final de la temporada), pero fueron Massa y Hamilton los que pelearon el título, que cayó del lado del británico. Este año Robin Button les robó a todos y va para campeón. Encarnados en el Príncipe Juan, Ferrari y Mclaren, están teniendo un Mundial tenebroso. Las voces de alarma están surgiendo en la F1 (parecido a como el príncipe se chupaba el dedo cuando se enfadaba), y ya empiezan a decir, como por ejemplo Raikkonen o la escudería Toyota (mal carrera para ellos, Trulli fuera en la primera curva y Glock décimo), que quizá abandonen el próximo año la competición que está perdiendo su ser. Es una incógnita. Puede ser pataleta o no, pero lo de este Mundial está siendo cuanto menos curioso. La remontada de las balas de plata y del caballito rampante se hace imposible, y excepto que Reb Bull de guerra, Brawn es ya el más que firme candidato para la conquista del triunfo final. Mientras los grandes innovaban con el KERS y la aerodinámica, los pobres de Reb Bull y Brawn (pobres ya que los primeros usan un motor Renault y los segundos un Mercedes, y vean que diferencia con los equipos que proporcionan esos motores) le hacían el agujero en las bolsas de oro robándoles la fórmula del éxtio, como el intrépido Robin Hood le hacia a la caravana de la corte mientras se disfrazaba de pitonisa.
Como siempre, surgen los problemas de la emoción y la desigualdad. La carrera en Barcelona fue aburrida, excepto un comienzo trepidante con una salida accidentada y en donde Barrichello y Webber fueron de los más listos; con un tramo intermedio donde la ‘emoción’ (triste para los que sean aficionados de los clásicos, y alegre para los que les gustan que los equipos pequeños ganen) estaba en ver como Lewis Hamilton (Mclaren) tras una mala calificación no culminaba la remontada en carrera (fue noveno), Kimi (Ferrari) terminaba parando el coche al poco de comenzar, Kovalainen (Mclaren) estaba desaparecido (abandonó también) y Massa (Ferrari) que puso picante al final del Gran Premio, contemplando como le robaban, como si en el bosque de Sherwood estuviese, los puestos (peleaba por el podio y terminó sexto), vaciándose su tanque de gasolina como si las monedas cayesen de la bolsa rota. ¿Y Alonso? Pues como él dijo fue “el primero del resto”. Acabó quinto tras los Brawn y los Reb Bull, siendo el más pilló, astuto y el más esperanzado y el que más casta le echó, peleando con un coche que fue fiable pero lento y superando a Massa a dos vueltas del final. Alonso también fue Robbin Hood, o al menos Little John con permiso de Button.
*Película: Robin Hood (Disney) de 1973 dirigida por Wolfgang Reitherman.
–CLASIFICACIÓN DEL MUNDIAL.
1. Jenson Button (GBR/BrawnGP) 41 puntos.
2. Rubens Barrichello (BRA/BrawnGP) 27.
3. Sebastian Vettel (ALE/Red Bull) 23.
–CLASIFICACIÓN DEL MUNDIAL DE CONSTRUCTORES
1. Brawn – Mercedes 68 puntos.
2. RedBull – Renault 38.5.
3. Toyota 26.5.
Jesús Ruiz
Escribo esto horas antes de que el Barça se enfrente al Villarreal en la Ciudad Condal, pudiéndose proclamar el conjunto blaugrana campeón de Liga este mismo domingo de manera matemática. Pero, aunque no fuese así, el equipo dirigido por el gran Josep Guardiola será campeón de la competición tarde o temprano, salvo una debacle inimaginable que les vuelva ‘tontos’ a los jugadores y pierdan todos los partidos que restan. Y aun así, creo que el Barcelona seguiría venciendo, porque esa ‘tontería’ está afectando a su más inmediato perseguidor, el Real Madrid. Ayer, el equipo blanco perdió la oportunidad, absurda por otra parte, de retrasar una semanita el alirón azulgrana, si ganaba al Valencia en Mestalla. Este partido se veía como el resarcimiento del equipo de Juande Ramos de la derrota en su propio campo frente a los líderes, ese ridículo 2-6 que tiraba por tierra cualquier opción de ser campeones por tercera vez consecutiva. He de reconocer algo. Yo, hasta hace dos semanas, no pensaba que el Madrid pudiese llevar a cabo tal remontada, pero cuando el Barça y el Valencia empataron a dos, y el Madrid ganó al Sevilla, soñé con ello, como me imagino que harían la gran mayoría de madridistas. Era difícil, pero si se ganaba en el Bernabeu al mejor equipo del mundo, actualmente, los blancos se ponían a un punto y metiendo mucha presión a los catalanes. Pero esa goleada, ese partidazo por parte de uno solo, ese Iniesta, ese Xavi… devolvieron a la cruda realidad al madridismo, y creo que devolverá a Juande Ramos al sitio de donde salió, el paro. Ese era el Real Madrid, y ayer en Mestalla se volvió a demostrar, al perder frente al conjunto ché, que realizó un gran partido en ataque, con Mata y Silva destacando por encima del resto. Mata, ese que no valía para el Real Madrid, hizo el 1-0 con un gran tiro. En el segundo gol valencianista se vio que hasta Casillas se está poniendo de los nervios. Silva se interna en el área y con un zurdazo bate al portero madridista, que se ‘come’ el tiro, ya que le da en las manos de lleno antes de entrar en la portería. En la segunda parte, la misma historia: Valencia, Valencia y Valencia. Baraja desde lejísimos y con la izquierda también marcaba un golazo que sentenciaba el partido, acerca más al Valencia a la Champions y hundía al Madrid en su propia miseria. La miseria de pensar “hagamos lo que hagamos, somos segundos”. Esa miseria que puede hacer que el club más laureado del mundo termine una Liga arrastrándose por Castellón, Madrid y Pamplona, ya que no se ven muchos visos de que alguien quiera hacer algo por cambiarlo. Muchos dirán que ya lo avisaban ellos, y de verdad que lo avisaban, Otros dirán que no es justo decir esto de un equipo que, hasta el Barça, había ganado 16 partidos de 18. Pero hay que ver una cosa: ¿contra quién se ganó? ¿se ganó en algún momento vital? Estamos hablando de un equipo que encajó seis goles por parte del Real Unión, de la Segunda división B. Un equipo que cayó 5-0 en la eliminatoria de cuartos de final frente al Liverpool, con un vergonzante 4-0 en la ciudad de los ‘reds’. Contra el Barcelona…mejor no hablar. Tal día como hoy, creo que cualquiera echaría a más de 15 jugadores de esa plantilla, pero no seríamos justos del todo, ya que muchos de esos jugadores estaban el año pasado sacando más de 15 puntos de diferencia al Barça, que en cuanto a nombres, se aproxima al actual, a excepción hecha de jugadores como Dani Alves en el once titular. Pero la actitud cambia, en un lado y en otro. Como soluciones no voy a hablar de Florentino, ese que llevó al Madrid de la más inmensa gloria con dos ligas y una Champions, al más puro de los infiernos, dejando al equipo tres temporadas en blanco, y tirándose él del barco unos meses antes de finalizar la temporada. Como soluciones básicas está el trabajo, la entrega, esa mismas que han demostrado en esos ya mencionados 16 partidos, pero que se lleve a cabo también en los grandes partidos. La cantera es la base, y está demostrado. La final de la Copa del Rey es un hecho objetivo: el triunfo de la cantera (Yeste, Fernando Llorente, Amorebieta, Xavi, Iniesta, Messi, Puyol…). Y el Madrid tiene, y ha tenido, cantera, como dijo mi compañero Jesús en un artículo. Ahí está Diego López, Arbeloa, Negredo, Granero, Mata, Soldado… o jugadores que aún permanecen en la primera plantilla, como Miguel Torres o Parejo, a los cuales habría que dar oportunidades para que demuestren que valen. Y no pagar 15 millones por ‘Drenthes’. Un consejo a Juande. Para los partidos que quedan pon a los suplentes, dales minutos. Lo harán lo mejor que puedan, ya sea para demostrar que valen o para que otros equipos los vean y los quieran fichar. El once podría ser: Dudek; Salgado, Metzelder, Heinze, Torres; Parejo, Lass; Faubert (por eso de que el millón y medio que pagó el Madrid sea para algo) y Van der Vaart; Saviola y Bueno. En el banquillo podría estar Palanca, Javi García, Guti si mejora, Codina… Sé que parece de broma, pero ahora mismo, y no teniendo nada que perder Juande puesto que casi seguro no renovará, yo en su lugar haría eso, puesto que los Raúl, Ramos, Higuaín, Robben… parece que no quieren jugar mucho, o al menos no lo demuestran donde tienen que hacerlo.