El 5 de Febrero se cumplirán 90 años desde que Chaplin fundase la United Artists, y en Abril harán 120 de su nacimiento
Sorpresa, tristeza, interés, enfado, miedo, descaro, fuerza, serenidad, gusto…
Sin voz pero con expresión. La mirada de unos ojos, acompañada de una fantástica orquesta facial y corporal, que era capaz de decir lo que no se podía oír.
Charles Chaplin (Londres 1889- Corsier sur Vevey, Suiza 1977); primero artista circense, después actor de la compañía Keystone, director amateur, devorador de experiencias como aprendizaje, y creador de uno de los personajes más conocidos del mundo del cine, Charlot.
Pero Chaplin es más que el personaje del vagabundo con bigote, bastón, bombín, zapatos roídos y pantalones anchos. También es más que un director, productor y compositor de un cine mudo tragicómico que superó, o al menos compitió con grandes autores que triunfaron justo en el alud de la década de los años 20, con la llegada del sonido al cine. Destacar, como la figura de Chaplin, ha quedado mucho más grabada en la memoria general que la de por ejemplo el gran Búster Keaton.
Además Chaplin fundó junto con Mary Pickford, Douglas Fairbanks y David. V Griffith la United Artists, y el próximo 5 de Febrero se cumplen 90 años del nacimiento de esta productora que ha dado películas tan famosas como algunas de las mas importantes de la saga de James Bond, Rocky, las películas rodadas por The Beatles o Leones por Corderos de Robert Redford, ya en la última estapa de la productora que desde 2007 esta asociada con Tom Cruise. Tambien produjo películas del propio Chaplin como El Gran Dictador. Es evidente por tanto la magnitud del personaje.
Esto pudo verse en la exposición Chaplin en Imágenes; (Obra Social, “Fundación La Caixa”) que pasó hace unos meses por Madrid y otras ciudad españolas. Más de trescientos documentos, con fotografías, carteles y material de sus películas en los que vemos el calado de este artista.
Una fotografía muy cuidada en lo técnico; con una calidad sorprendente teniendo en cuenta que las películas se realizaron en la primera mitad del siglo XX.
En lo artístico, una delicia, cargada de bromas y guiños para el que las visiona. Ojos claros, especialmente válidos para transmitir pena. Una nariz de punta estirada que señalaba su bigote. El bigote que hacía más varonil la cara de un hombre pequeño en estatura y complexión.
Chaplin era mirada. Su mirada. Única y moldeable. Era diferente a la de los demás actores “mudos” que resultaban demasiado recargados en sus movimientos y gestos.
MÁS QUE MIL PALABRAS
Incluso con la llegada del sonido y la aparición de su propia voz (en El Gran Dictador, 1940); su mirada siguió superándole.
Inclusive también a sus magníficos y cómicos movimientos atropellados. Una mirada con un troquelado especial. Podía mostrar un sentimiento y crear el contrario en el espectador.
De un Charlot engreído en su comienzo, consiguió la mirada del tierno y más humano después, que podía hacer reír de pena o llorar de ternura.
Acompañados sus ojos de una temática en su obra, que en el fondo llevaba un mensaje crítico contra la sociedad moderna y con un profundo lema de amor a la humanidad.
Tildado por muchos como un personaje encantado de conocerse a si mismo. Por ejemplo, Fernando Trueba en su Diccionario del cine lo califica negativamente en su personalidad y sobre el personaje de Charlot dice que “ya no hace reír más que a los intelectuales. Los niños se aburren con él”
Es muy posible que esta percepción se pueda confundir con una imagen (una mirada) de seguridad en si mismo. Sólo hace falta observarlo a él y a su trabajo para atestiguar la convicción que tenía en lo que hacia.
Pero ¿Qué tiene Chaplin en la mirada? Podemos pensar que nunca lo sabremos. Pensar que lo tenía todo o que era todo lo que tenía. Pero lo que Chaplin tenía en la mirada, era su esencia. La esencia del cine. El cine de Chaplin
Como diría el refrán; una mirada de Chaplin vale más que mil palabras.
Jesús Ruiz Gómez.