La selección española de tenis ha conseguido su tercera Copa Davis, tras vencer Fernando Verdasco al argentino José Acasuso en cinco sets 6-3, 6-7, 4-6, 6-3 y 6-1, y dejando sin opción alguna a Acasuso en el último set. Esta Davis se suma a las conseguidas en 2000 y 2004 en Barcelona y Sevilla respectivamente. El fin de semana no comenzó de la mejor manera, ya que la final empezó con la derrota de David Ferrer ante David Nalbandián por 6-3, 6-2 y 6-3, algo que arreglaría esa misma tarde el toledano Feliciano López, que consiguió vencer a Juan Martín del Potro, el del orto y el calzón, por 4-6, 7-6, 7-6 y 6-3. El sábado nos encontramos con el partido más emocionante de la final, en parte provocado por la afición local, que no paraba de animar incluso mientras se estaba jugando, despistando en repetidas ocasiones a Fernando Verdasco en el saque. Ese sábado vencieron los nuestros -Verdasco y Feliciano López- por 5-7, 7-5, 7-6 y 6-3 a la pareja argentina formada por Nalbandian y Agustín Calleri. Y el domingo Verdasco quiso hacer historia contra Acasuso, y lo consiguió. Todos celebraron este triunfo en la pista, con gran deportividad de la afición argentina, que aplaudió a los nuestros en la entrega de la ensaladera. España releva a Estados Unidos como campeona, ya que éstos la consiguieron el año pasado frente a la selección rusa, venciéndoles por 4-1.
Esta era la sexta final en la que estaban presentes los nuestros, siendo las dos primeras en Australia en los años 65 y 67, con sendas derrotas por 4-1 ante la selección local, siendo Santana quien ganase ambos partidos. Tuvimos que esperar hasta el año 2000 para ver una nueva final, esta vez en la ciudad condal, ante Australia. Aquel fin de semana vencimos 3-1, siendo el último punto ganado por Juan Carlos Ferrero ante el temible, por aquel entonces, Hewitt en cuatro sets.
2003 fue el año de la revancha australiana, en su país de nuevo, cuando nos vencieron en la final por 3-1, siendo la anécdota de aquella final la interpretación del ‘himno de Riego’ por parte de un trompetista local, equivocado en su idea del himno oficial español.
En otro año olímpico, 2004, conseguimos nuestra segunda ensaladera, enfrentándonos en la final a Estados Unidos, en Sevilla y en tierra batida. 3-2 fue el resultado final, siendo Carlos Moyá el que consiguiese ese último punto ante Andy Roddick, un rival siempre peligroso. Y hasta el día de hoy, España no había vuelto a disputar ninguna final.
Desde El Ocho queremos dar las gracias a todos los que nos han hecho soñar con esta victoria. A Fernando Verdasco, por las victorias en el dobles y frente a Acasuso; a Feliciano, por la entrega hasta el último punto que disputa; a David Ferrer, por ser uno de los mejores tenistas que existen hoy en día, aunque perdiese frente a Nalbandián; a Marcel Granollers, que aunque no haya jugado ningún partido, ha hecho equipo, algo muy importante; a Emilio Sánchez-Vicario, por ser el mejor seleccionador que puede tener España en la actualidad; a Nadal, Almagro y Robredo por haberlo dado todo en las eliminatorias previas y que nos ilusionemos con esta final; a del Potro por motivarnos con fanfarronerías; a la afición española que estuvo en Lima, Bremen, Madrid y Mar del Plata por estar ahí, con los nuestros; a Nacho Calvo y todo el equipo de TVE por trasladar la ilusión a nuestras casas; a Santana, Juan Gisbert, José Luis Arilla, Manuel Orantes, Corretja, Moyá, Balcells y Ferrero por enseñaron que España también puede disputar finales, ya sea de forma victoriosa o no; a todos los preparadores de la federación española de tenis; y sobre todo a las escuelas de tenis de toda España, que día a día entrenan a chavales para que lleguen a disputar estos partidos, creando futuros campeones de los que el día de mañana estaremos orgullosos.
Rubén V.




